La acertada decisión de Alice Cooper cuando empezó la pandemia: “Lo hicieron todas las bandas responsables”

El artista supo que lo que estaba pasando iba a poner en jaque a la industria musical
  • Gage Skidmore
Wikimedia Commons

Tiempo de lectura: 2’

Tal y como informa NME, Alice Cooper ha desvelado que, cuando comenzó la pandemia de la COVID-19, más concretamente en el momento en el que comenzaron a cancelarse conciertos, apartó dinero suficiente como para poder asegurar que todo el equipo con el que salía de gira pudiera pervivir.

“Podíamos ver que era... algo”, recuerda. “Así que apartamos dinero como seguro para ellos. Sabíamos que su subvención por desempleo se acabaría acabando, ¿sabes? Y después tenían que tener a algo a lo que acudir. Creo que todas las bandas responsables hicieron eso. Al menos eso espero”.

“Porque hay gente con la que vivimos. Trabajamos con ellos cada día. Los chicos que preparan el escenario son tan importantes como los que tocan la guitarra. Así que nos aseguramos de que todo el mundo estuviera cubierto. Y fue realmente importante. Oye, ¡pensamos que esto iba a durar un mes! ¿18 meses? Surrealista”.

Cooper, de hecho, acabó pasando la enfermedad el año pasado. El músico tuvo que enfrentarse al virus cuando aún no se había podido vacunar, aunque fue de los primeros en recibir el suero el pasado mes de febrero. “Durante tres semanas, sentí como si hubiera boxeado 12 rondas con Roberto Duran, estaba reventado”.

"No tuvimos que ir a hospital ni nada por el estilo, pero perdí casi siete kilos. No podía dormir. No podía comer. Ahora, me siento bastante mejor. Diría que estoy, al menos, al 95%”, admitió hace unos meses. “Te despiertas y te encuentras un poco mejor, al día siguiente un poco mejor, hasta que, finalmente, dices: ‘Oh, espera, me siento casi normal’. Pero te quita la vida. Quiero decir, es como una neumonía. Tiene que pasar un tiempo hasta que puedas volver a encontrarte bien”.

El pasado mes de abril, el artista habló sobre cómo se sintió tras vacunarse:

"Odio las inyecciones. Odio las agujas más que nada. Pero, fíjate, no sentí ninguna de las dos, fue la cosa menos dolorosa que he sentido en toda mi vida. Y, con la segunda dosis, 12 horas después, fue como: 'Oh tío, esto no es nada'. Tuve algo de fiebre durante un par de horas, me quedé tapado con unas cuantas mantas y, después, se me pasó. Eso fue todo”.

“Lo más gracioso de esto fue que estaba viendo a gente ponerse la vacuna que ni siquiera parecían inmutarse. Ni siquiera vi eso. Fue como: '¿Por qué esta gente no reacciona?'. Había una señora mayor recibiendo el pinchazo y no llegó ni a quejarse, no cambió el gesto. Y yo dije: 'Tío, ¿de verdad soy así de llorón?'”.

RockFM