Anvil habría querido probar suerte -sin éxito- con otro documental sobre ellos: “No te lo puedes inventar”

El cantante de Anvil, Steve Lips Kudlow, se sincera sobre la idea de grabar otro documental
Anvil habría querido probar suerte -sin éxito- con otro documental sobre ellos: “No te lo puedes inventar”
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Tal y como informa Blabbermouth.net, el guitarrista y cantante de las leyendas del metal Anvil, Steve “Lips” Kudlow, ha descartado publicar un nuevo documental para revitalizar, de nievo su carrera.

“No creo que vaya a haber otra película, porque creo que es un poco tarde. No tiene sentido ahora mismo. En gran parte, la gente que conocía la película la conocía, y hoy en día se ha desvanecido; no es tan prominente. Eso podría cambiar. Nunca se sabe".

¿Por qué tuvo tanto éxito su documental en 2009? Lips responde: “Es difícil competir con la realidad, ¿no? La gente intenta grabar documentales, pero no es lo mismo que grabar las cosas a tiempo real. No es lo mismo, tío. Puedes hacer algo en retrospectiva y mostrar imágenes de la banda antiguamente y todo eso, hablar de los viejos tiempos, los viejos tiempos, los viejos tiempos, pero todo el mundo ha visto eso. ¿Y qué pasa mañana? ¿Qué vamos a gravar entonces? ¿Qué vamos a hacer mañana? ¿Qué esperas que suceda? ¿Cómo vas a presentar en imágenes, para que lo podamos ver, lo que va a suceder mañana? Eso es lo que hacía la película de Anvil. Es sobresaliente en ese sentido. No puedes vencer a la espontaneidad. Quiero decir, hay pura espontaneidad ahí, tal y como van las cosas. No te puedes inventar mierda así”.

'Anvil! The Story of Anvil' fue uno de los mejores documentales del año 2009 según la crítica canadiense, americana y al otro lado del charco. En su momento, ayudó a revitalizar la carrera de la banda canadiense, que había alcanzado un punto muy bajo, y volvió a ponerles, al menos durante un tiempo, de actualidad y dentro de los carteles de grandes festivales. Con el tiempo, sin embargo, su popularidad se ha vuelto a disipar.

Sobre Anvil

Anvil, formados en 1978, pese a que viviieron los años de la fiebre del heavy metal, no consiguieron lograr aprovechar sus oportunidades.

Uno de los primeros trenes que uno de los miembros de la banda dejó pasar fue el de tocar en Motörhead. Steve “Lips” Kudlow, cantante y guitarrista de la banda, fue contactado por Lemmy, que le quería en su formación para sustituir a “Fast” Eddie Clarke. El músico le rechazó y decidió continuar con Anvil, que acababa de publicar su primer disco. Después de varios álbumes, en 1984, a la banda le llegó una de sus grandes oportunidades, la de tocar en el Super Rock Festival celebrado en Japón junto a grupos de la talla de Bon Jovi, Michael Schenker Band o Whitesnake. Aquel fue el culmen de una carrera que, una vez pasaron los '80, se acabó yendo por el desagüe.

El problema no fueron las drogas ni una lucha de egos entre sus miembros, no, porque los canadienses nunca llegaron al punto de poder permitirse eso. Uno de sus miembros originales, Robb Reiner, afirmaba que la culpa de su fracaso había sido una pésima representación. Eso, en parte es cierto, los que fueron sus mánager no supieron hacer bien su trabajo y su elección de discográficas, entre las que fueron saltando, tampoco fue la mejor. Sin embargo, quizás exista un elemento insalvable, un escollo imposible de superar, que fue el que realmente les frenó. La banda no era tan buena como los ídolos de los '80. No eran Metallica, no eran Bon Jovi incluso dentro de su estilo, que podría clasificarse como Speed Metal, no le llegaban ni a la suela de los zapatos a Lemmy Killmister y a los suyos. La cruda realidad les acabó golpeando en la cara a medida que llegaban y avanzaban los '90.

Esto no significa que la banda no llegara a influir a futuras generaciones de músicos, incluidos Slash, Lars Ulrich o Scott Ian (Anthrax), pero, lejos de el éxito comercial y, cada vez, tocando en escenarios más pequeños, la banda cayó en el más profundo olvido. Este, perfectamente, podría haber sido el final de la trayectoria del grupo, así como lo es el de muchos otros. Sin embargo, la suerte se quiso poner de su parte una última vez. Sacha Gervasi, director de cine y periodista que había sido roadie de la banda durante sus giras de 1982, 1984 y 1985, se acordó de ellos y decidió hacer un documental para poner en valor su carrera.

El estado en el que se les encontró, aproximadamente en 2006, era poco menos que lamentable. Unos señores que, a sus 50 años, malvivían con trabajos a tiempo parcial, tocaban en salas que estaban prácticamente vacías y se preguntaban, 30 años después, a dónde había ido a parar ese principio de gloria que un día rozaron con la punta de los dedos. Todo les salía mal, incluida una gira europea de la que volvieron sin dinero y en la que se llegaron a ver obligados a dormir en una estación de tren. El momento más triste y decepcionante, quizás, fue el de actuar en el Monsters of Transylvania, un festival en un recinto para 10.000 personas en los que la banda haría de cabeza de cartel. Se les prometieron 5000 asistentes como mínimo, pero solo aparecieron 174 personas.

El documental continúa con la grabación de 'This is Thirteen', el álbum número 13 de la formación. Tras pedir dinero prestado a la hermana del cantante, los músicos son incapaces de recuperar la inversión pese a haber pasado un mes preparando el LP en Inglaterra, teniendo que publicar su trabajo en Internet de manera gratuita. La suerte les sonríe una vez más cuando son llamados para dar un concierto en Japón, aunque se verán obligados a tocar al principio del festival a las 11:30 de la mañana. Preparados para lo peor, los canadienses se ven sorprendidos por la cantidad de público que les espera y las ganas de que tienen de verles. Justo en ese momento, el documental que narra su vida, 'Anvil! The Story of Anvil', termina.

Lo cierto es que este film consiguió volver a poner a la banda en el centro de todas las miradas, lo cual repercutió en que pudieran actuar, de nuevo, en grandes festivales como el Download o el Wacken Open Air y que pudieran girar otra vez por el mundo.

RockFM