Arranca la 20º edición de Rock in Rio: nos colamos en el festival más apoteósico del mundo

RockFM se empapa de la música en vivo y al aire libre de la que ya es la décima edición del festival que se celebra en Lisboa
Hugo Moreira / Rock in Rio

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85.000 personas cada día -con el cartel de 'sold out' colgado para las primeras dos jornadas-. Cuatro escenarios. 44 artistas y bandas. Dos fines de semana. Estos son los datos en crudo. Las cifras detrás de lo que ya está considerado como el Disneyland de los festivales de música. Una de esas experiencias, Rock in Rio, por las que, para aquellos que sean amantes de los directos, sin importarle el género que se ponga sobre el escenario al servicio del público, hay que pasar, al menos, una vez en la vida. Porque Scorpions, Europe, Evanescence, Extreme, Living Colour... y demás profesionales de la industria, se erigen en foco central de una suerte de elementos que lo convierten en una cita única y mágica.

A las 13.00, hora portuguesa, se abrían las puertas de la que ya es la edición número 20 de una cita para la que hay que vijar a 1985 a sus orínes. Un año que cuenta con un espacio dentro de esta recinto. Justamente, al lado de una zapatilla gigante que se ha convertido en un símbolo del Rock in Rio: cuentan que, después de aquella primera edición que puso en pie el emporesario brasileño Roberto Miranda, apareció una zapatilla dentro del barro. Alguien se lo pasó demasiado bien. Bueno, al menos durante la fiesta musical, porque volver a casa descalzo no debe ser agradable.



Rock in Rio, al detalle

Cada detalle está pensado para que la experiencia sea digna de ser contada: desde esa capilla improvisada donde te reciben una suerte de Elvis y Amy Winehouse, acompañados de unos Cupidos, por si quieres quieran ese paripé, al más puro estilo Las Vegas, hasta masajes para la prensa, que trabajamos en una zona habilitada donde no falta de nada: 'obrigados'. Cada uno de los escenarios, perfectamente colocados, sin tener que recorrer grandes distancias. Y con una agenda muy bien medida para que se puede ver prácticamente toda la oferta que ofrece el que es el número 10 de los Rock in Rio lisboetas.

Saben bien lo que se hacen. Entre otras cosas, ofrecer un espacio, este Parque Tejo, donde se erige en el horizonte el puente Vasco de Gama. O una zona VIP en la que, además de avituallamiento en abundancia para quienes se hayan rascado un poquito más el bolsillo o música en vivo para amenazar la espera entre "show" y "show", hay unas vistas privilegiadas a los dos escenarios principales. Uno de ellos, ese desde el que los Scorpions, con la etiqueta más que merecida de cabeza de cartel, ofreceían los clásicos de un repertorio que les ha llevado a ser leyenda viva del género. Por supuesto, con ese "Still Loving You" que tanto pedían en el micrófono de RockFM los asistentes que se paraban a charlar con nosotros.





Un grito de guerra

A medida que las horas avanzan, se hace cada vez más complicado avanzar entre la marabunta. Hoy, primera jornada de cuatro, plagada de roqueros que vienen entusiasmo¡ados en busca de los himnos de toda la vida de Evanescence, Europa -¿quién no se ha cantado, aunque sea en la ducha, alguna vez ese "The Final Countdown" que resonó desde Lisboa irradiándolo hacia la península?-, Extreme y, por supuesto, esos Scorpions que hacen un alto en el camino antes de su gira por España. Un 'line up' para arrancar, a golpe de riffs de guitarra y potencia en la batería, que pone el listón muy alto para lo que queda de festival.

La gente sonríe. Hace cola para montarse en la noria -sí, a pesar de que haya otros lo hayan emulado, aquí fue primero- o lanzarse en la tiroina que cruza el escenario mundo. Paran a comer algo o tomarse uno de esos líquidos que aclaran la garganta para poder gritar alto y claro: "Eu vou Rock in Rio".

RockFM