Brian Johnson (AC/DC) le da su opinión sincera sobre “Enter Sandman” a Lars Ulrich (Metallica)

Esto se produjo en la grabación del programa Life on the Road de Brian Johnson, grabado hace varios años, pero que no había sido publicado en abierto has
Brian Johnson (AC/DC) le da su opinión sincera sobre “Enter Sandman” a Lars Ulrich (Metallica)

Tiempo de lectura: 3’

En un capítulo del programa “Life on the Road”, que ha visto la luz en abierto gracias a un usuario de Youtube, Brian Johnson, cantante de AC/DC, habla con Lars Ulrich, batería de Metallica, sobre el éxito del emblemático 'Black Album' (1991).


Curiosamente, en el periodo de tiempo en el que el redondo de los de San Francisco vio la luz, ambas bandas, Metallica y AC/DC, compartieron escenario, destacando su participación en el festival Monsters of Rock que se celebró en Moscú, Rusia, en 1991.


Brian comenzó recordando lo siguiente en la charla: “Cuando llegasteis, supe que tenía que escucharos. El primer tema que me puse fue 'Enter Sandman' y recuerdo escucharlo... Mira, todo el mundo pone las cosas en cajas: heavy metal, thrash metal... lo que sea. Pero, cuando escuché aquel tema, lo único que pensé fue: 'Esto es rock and roll'. La batería tenía algo que las canciones normales de trash metal no tienen”.


Lars, entonces, le contestó: “Tienes que recordar que nuestras raíces musical están mucho más basadas en vosotros, chicos, en AC/DC, así como en Deep Purple o Led Zeppelin. Lo que más nos gustaba escuchar era hard rock, pero nosotros comenzamos a tocarlo un poquito más rápido según avanzamos”.


Después, ambos recordaron su concierto juntos en Moscú:


“Gracias en parte al éxito de 'Enter Sandman', el 'Black Album' llegó al número uno de las listas americanas”, recuerda Johnson. “Y, cuando tuvo lugar en tour de Monsters of Rock, nos encontramos de cabezas de cartel sobre una banda que, en aquel momento, tenía el disco más vendido de toda América”.


“Un show que siempre estará en mi memoria más que ninguno fue el que dimos en Moscú. Recuerdo que estábamos en Barcelona y nos llamó Yelsin (ndr: Boris Yelsin, presidente de Rusia entre 1991 y 1999). Bueno, no fue él en persona, pero el mensaje decía: 'Debéis venir a Moscú porque el bloqueo se ha terminado y se lo hemos prometido a los niños'. Querían rock and roll”.




Ulrich, entonces, recordó su perspectiva de aquel show:


“Lo primero de todo, hay que destacar la experiencia en sí misma porque, como dices, fue un show que se organizó en tan solo un par de semanas. Hubo un cambio de régimen en Europa del Este y llegaba el turno de Rusia”.


“Por lo que me han contado, el gobierno negoció con los estudiantes, con los chavales, que, como parte del acuerdo, habría un concierto de rock. Me dijeron que, aquel día, hubo casi medio millón de personas ahí”.


Sin embargo, Johnson estimó que en el show se juntaron 1,2 millones de personas, aunque algunas fuentes afirman que llegó a haber 1,6 millones.


“Una cantidad que oscilará por ahí”, continúa Lars. “Había mucha gente. Creo que en eso todos estamos de acuerdo. Los chicos de seguridad eran todos militares rusos”.


“Así que cuando mirabas al público, había un montón de soldados. También helicópteros, aquellos grandes y viejos Sikorsky que volaban bajo sobre la gente. Literalmente, parecía que, si estiraban el brazos, los iban a poder tocar”.


“Daba miedo. Recuerdo sentarme ahí y pensar: '¡Me cago en la leche! Esto es intenso. Esto está vivo, parece que podría liarse una buena en cualquier momento'”.




Brian, después, explicó cómo, en efecto, se podría haber liado una buena:


“Recuerdo que estaba en nuestro vestuario y no me dejaban salir. 'Lo siento, aún están entrando más chavales, tienes que esperar'. Pero yo me meaba”.


“Me fui a la parte de atrás y había una gran columna de cemento con una bola antigua y oxidada. Lo único que pensé fue: 'Voy a mear aquí'. De repente, aparecieron dos soldados con un rifle, dispuestos a dispararme”.


“No me di cuenta de que era el Sputnik, algo a lo que le tienen mucha reverencia. Pero, por un instante, pude ver cómo de crueles y brutales eran aquellos tipos. Y, después, salías al escenario y veías la alegría, aquella gente se volvió loca, y eso que la mitad de ellos no podían ni oír”.




RockFM