Chester Bennington (Linkin Park) y Chris Cornell (Soundgarden): un adiós prematuro y una leyenda eterna

Chester Bennington (Linkin Park) y Chris Cornell (Soundgarden) fallecieron tan solo con unos pocos meses de diferencia
Chester Bennington (Linkin Park) y Chris Cornell (Soundgarden): un adiós prematuro y una leyenda eterna

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Es cierto que ha pasado un tiempo, la vida debe continuar y su música vivirá para siempre, pero cuando uno echa la vista atrás sigue sin creérselo del todo: Chris Cornell y Chester Bennington, dos de las voces más brillantes de las últimas décadas nos dejaron con apenas tres meses de diferencia. Artística y humanamente, un daño irreparable.

A Chester tuve la oportunidad de verlo en dos ocasiones, la primera en 2001 abriendo para Deftones en La Riviera cuando 'Hybrid Theory' se acababa de publicar en EEUU, la segunda justo un mes antes de su muerte compartiendo camerinos en Download Festival.

Es cierto que aunque nunca perteneció directamente a ella, siempre admiró a toda la escena de Seattle (incluso fue vocalista de Stone Temple Pilots durante un tiempo), pero con cuarenta y un años, seis hijos y una envidable vitalidad física, poco hacía presagiar que se suicidaría de la misma manera que lo hizo su admirado Chris tan sólo dos meses antes.

Por otra parte está Cornell, al que pude ver en directo tanto con Audioslave (Festimad 2004) como con Soundgarden (Sonisphere 2012). Mi relación con él fue distinta ya que a él lo tuve cerca, muy cerca, tanto como mi cerebro lo está de mí. Su vitriólica voz aún sigue retumbando en mi cabeza de adolescente gritándome que saliese al mundo y lo quemara, que nada me iba a pasar y no tenía nada que temer. Así una y otra vez a modo de mantra terapéutico hasta que, sin saber cómo, conseguí superar una fuerte agorafobia que sufrí durante casi dos años y la cual me impedía poner un pie en la calle.

La noticia de su muerte me llevó a pinchar “Down On The Upside” una y otra vez y, como si de una máquina del tiempo se tratase, regresé directamente al verano del 96 donde su voz consiguió lo que ni amigos, ni familia ni médicos lograron. Entonces recordé lo mágico que es poder conectar de verdad con la música, su increíble poder sanador y toda la ayuda que puede ofrecernos si la empleamos correctamente.

Desde aquí me gustaría recordar a nuestros lectores que siempre que tengan dudas sobre sus vidas o se encuentren solos no duden en comentárselo a sus familiares y amigos.

Por Chester y Chris entonemos bien alto un sanador “Hallelujah” en el jardín del sonido del parque Lincoln.

RockFM