El concierto más polémico de Pink Floyd que acabó con todo un gobierno local dimitiendo

Venecia se convirtió en un retrete
El concierto más polémico de Pink Floyd que acabó con todo un gobierno local dimitiendo

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Queremos retroceder en el tiempo y hacer una parada en el 15 de julio de 1989, cuando el espectáculo de Pink Floyd en Venecia, Italia, provocó involuntariamente la dimisión del alcalde y de todo el ayuntamiento tras su actuación.

Con ayuda de Ultimate Classic Rock te contamos qué ocurrió. La ciudad había organizado un concierto gratuito en la histórica Piazza San Marco de Venecia que se emitiría por televisión en más de 12 países. El ayuntamiento lo justificó diciendo que Venecia "debe estar abierta a las nuevas tendencias, incluida la música rock".

Los residentes no tardaron en quejarse diciendo que las vibraciones causadas por la música tenían el potencial de causar daños a los monumentos antiguos. La torre del reloj de Venecia.

El antiguo comisario de turismo de Venecia, Augusto Salvadori, declaró al New York Times: "Los centros históricos no deben utilizarse para espectáculos incompatibles con su naturaleza histórica. Si quieren rock, que lo hagan en un estadio de fútbol, pero no en la plaza de San Marcos".

Sin embargo, el Stadio Pierluigi Penzo tiene capacidad para 7.450 personas, y eso no era suficiente para acoger al público de Pink Floyd. Comprometida con la ciudad, la banda aceptó reducir el volumen de su actuación de 100 decibelios a 60, y actuó desde una barcaza flotante en una laguna a 200 metros de la plaza.

No obstante, el público, que ascendía a 200.000 personas fue el que más daños causó. Las autoridades dijeron que dejaron atrás 300 toneladas de basura y 500 metros cúbicos de latas y botellas vacías. Y como la ciudad no proporcionó baños portátiles, los asistentes al concierto hicieron sus necesidades en los monumentos y muros.

Al parecer, la mayoría de los aficionados se comportaron bien. El único daño importante en la plaza tuvo que ver con un mármol que se había desprendido de un grupo de estatuas conocido como "El Juicio de Salomón". No se pudo determinar si esto fue consecuencia de los hinchas o del volumen de la música.

Aun así, la indignación fue inmediata. "No se trataba de un evento cultural", dijo el ex alcalde de Roma, Renato Nicolini, al Washington Post, "sino de una gran empresa comercial promovida por la televisión y la industria discográfica".

En una reunión pública celebrada dos días más tarde, el alcalde Antonio Casellati hizo una defensa similar, diciendo que había "una presión inusual" de la RAI, la cadena de televisión estatal que se benefició del concierto.

Sus intentos de dar vueltas fueron ahogados con gritos: "Dimite, dimite, has convertido Venecia en un retrete". Los venecianos cumplieron su deseo. Antes de que terminara la semana, todo el consejo municipal había dimitido.



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