Corey Taylor (Slipknot) narra su peor accidente: “Mi médico no se podía creer que fuera capaz de andar”

El cantante de Slipknot cuenta el accidente más doloroso sobre el escenario 
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Esta semana, el libro 'Raising Hell: Backstage Tales From Metal Legends' verá la luz en las estanterías de las librerías americanas. El escrito contendrá una gran cantidad de anécdotas de las estrellas del rock, sus locuras, accidentes y problemas en situaciones reales que, sin embargo, llegan a parecer de película. 

Para ir abriendo boca y animar a la gente a adquirirlo, la editorial Diversion Books y Jon Wirderhorn, el escritor, han compartido unos fragmentos con el medio Consequence of Sound. Entre ellos, se encuentra la confesión de Corey Taylor, canante de Slipknot, de cuál fue su peor accidente sobre el escenario, casi perdiendo la capacidad de andar a raíz de sus secuelas. 

“Creo que casi me rompo el cuello y el cráneo cuando me caí del escenario en el Ozzfest '99. Estábamos haciendo un show, creo que en Detroit o en Indianapolis, y yo estaba cantando encima de un monitor. Me resbalé y me caí del escenario cayendo sobre mi cabeza y doblándome el cuello. Podía mover todos mis dedos de las manos y de los pies, así que me dije, 'joder, okey, estoy bien' y acabé el concierto. 

Sin embargo, me hice resonancias y pruebas de rayos X y me dieron que mi vértebra C5 y la C6 se habían fusionado y el disco entre ambas se había destruido. Por lo tanto, había hueso creciendo alrededor de mi columna vertebral. Lo único en lo que podía haber causado esto fue aquella caída en Ozzfest. De todas formas, mi doctor me dijo que la lesión podría haber ocurrido mucho antes y, con el tiempo, los huesos habrían crecido de una forma anormal. 

Al menos eso explicaba por qué estaba teniendo tanto problemas de salud en aquel momento. La resonancia mostró que el hueso estaba, literalmente, exprimiento el fluido y dañando los nervios de mi columna vertebral. El médico no podía creerse que estuviera hablando. Solo con eso deberías entender lo grave que era. Reemplazaron el disco, separaron las vértebras y volvieron a perfilar el hueso de manera que no apretase mi columna vertebral. 

Cuando los doctores me operaron, tuvieron que entrar por mi cuello para no comprometer la columna y, por eso, ahora tengo esta cicatriz en la parte frontal de mi cuello”. 

¡Menuda anécdota más dolorosa! 

RockFM