Crónica de Anaheim: la vuelta más esperada

Desde 2019 Anaheim no se subía a los escenarios, su reencuentro con el público madrileño fue un derroche de energía total

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No parece fácil hacer una crónica objetiva de una banda a la que me unen tantos vínculos, pero no pretendo que el objetivo sea convenceros de sus excelencias, sino que le deis una oportunidad de escucha para que seáis vosotros quienes paséis de la fe a la seguridad aplastante de que Anaheim es una de las mejores bandas de rock que existen hoy en día en España.

Hace casi una década que mis huesos cayeron en Madrid, uno de esos primeros días, tras montar mi empresa de magement, iba en el coche camino de casa, escuchaba la radio y sonó un tema que se me clavó en lo más profundo, era una mezcla de psicodelia setentera y rock de los 90's, las voces circulaban como las vías del tren, paralelas, nunca convergentes, haciendo que el tema viajara solo, sin más precisión que la maquinaria que mueve su engranaje. Un túnel cortó la comunicación de las ondas y no escuché el nombre de la banda, pero eso no me detuvo, ya en casa, con calma investigué lo que había sonado en aquel programa y di con ellos: Anaheim. No me pude reprimir y les mandé un mensaje: “Necesito escuchar más canciones, me ha encantado vuestro 'She Suspects'”, su respuesta fue rápida: “Claro, además buscamos manager”. Mis ojos no daban crédito, se abría la mejor de las oportunidades para mí.

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Ese mismo día volvió a pasar algo mágico, Marcos, un amigo que tiene una de las mejores empresas de magement que existen hoy en día, Ayuken MP, venía esa noche a cenar a mi casa, tras los saludos pertinentes me da un sobre que le había llegado a su oficina: “Tío, estoy hasta arriba de curro y no puedo coger más bandas, pero creo que esta te va a gustar”, efectivamente, era un EP de Anaheim, las señales me llevaban a tomar conciencia de que no me había equivocado llegando a la capital. No sé si fue al día siguiente, pero, desde luego, que no dejé que pasara más de una semana para reunirme con ellos en su local de ensayo en Las Rozas, allí estaban Kutu (batería), Toni Sotos (bajo), Tino Lebowski (guitarra), Tony de Juan (guitarra) Nina (voz) y Paco (guitarra y voz), más tarde habría cambios en la formación, Josele sustituiría a Toni y Willie B Planas se incorporaría a los teclados.

Siempre he pensado que una relación se basa en dos cosas, la confianza y la admiración, y para mí fue un flechazo instantáneo. Hoy en día no se quieren prodigar mucho, ya que Nina y Paco, como sabréis son también Morgan (aprovecho estos minutos publicitarios para decir que este sábado 21 de enero estarán en el Wizink Center de Madrid para cumplir uno de sus sueños, será uno de los conciertos del año, garantizado), pero quisieron despedir el año por todo lo alto, con concierto en Aperitoche, una fiesta que terminaría con un bandón como Los Lebowski a los que dedicaremos su tiempo también en otra crónica temprana.

Fue una suerte de experimento, no se anunció con los cauces habituales, precisamente porque sabían que la sala ¡iba a estar llena de antemano, y no se equivocaban. El set list comenzaba con un country-folk psicodélico, “Alive”, de su segundo trabajo 'Anaheim'; las guitarras iban cogiendo músculo, el bajo de Josele atronaba con fuerza, las teclas de Willie B. Planas, ahora también miembro de Morgan, no dejaron de sorprenderme en todo el concierto. El sonido de la sala ayudó muchoa crear el ambiente que merecían.

Con todo ya engrasado comenzaba Kutu con “All That I Got”, ya se veían las manos en alto para aclamar un tema que nos lleva al primer disco “Inertia', que sabe a bourbon y mezcal, a tarde en el porche y sudor de garitazo. Está claro que habían planeado un repertorio que pasaría como un ciclón, así llegaría su rock de la mano de “Take The Money”, con guitarras muy cerca del inconfundible sonido ZZ Top, cuya influencia en la tocata y las maneras se ven tan claramente en Paco, el tema sirvió para llegar al éxtasis global.

De repente me sorprendieron con aquella canción que escuché aquel providencial día, con las voces de Paco y Nina creando la atmósfera singular de una psicodelia que envolvió al público con “She Suspects”, la canción se desarrolló en un ambiente más rockero al original, pero he visto tantos cambios en ella que me dejé llevar igual que aquella primera vez; el primer aviso de la inconfundible voz de Nina fue aquí, dejándose llevar por la música para acariciar, como solo ella sabe, los corazones del público en ese último tramo de canción que tanta fuerza acapara.

Se acercaba el momento blusero de la noche con “The Man By The River”, hay poca gente que pueda alcanzar la excelencia tocando blues, pero uno de ellos, sin duda es Paco, conozco los guitarristas que le gustan, pero nunca hemos hablado de sus influencias, me inclino a pensar que Clapton, Gibbons o J.J. Cale se encuentran en su top ten. En cualquier caso, su sello, igual que el de Tino Lebowski se puede apreciar en todas las canciones. No se alejaban del estilo con “Scar”, cerrando este bloque más introspectivo de su menú.

El ritmo pesadote de “Desert” volvía a dejarnos sabor sureño, la distorsión se adueñaba de la sala que, a estas alturas, ya derrochaba energía y nos harían transitar por la costa este y oeste del sur de EE.UU., no solo con este temón, sino ya casi hasta el final del show. Cuando sonaron las primeras notas de “Strong”, solté mi cerveza para vivir una de las canciones que más me gusta de Anaheim; lo tiene todo, dulzura, fuerza, sorpresas, breaks antológicos, melodía abrumadora y solos revoltosos; a ella se unió un tema que, de haberse publicado en su momento (los tiempos cambian) en América, podríamos estar ante un emblema popular, si creéis que exagero es que no lo habéis escuchado, aunque es verdad que con esta banda hay una clarísima falta de objetividad por mi parte, hablo de “I'll See”, para la que Paco llamó a Gabi Planas, percusionista de Morgan, que fue quien le ayudó con las armonías durante su etapa juntos en Los Ángeles.

Faltaba aún un rato para que dijeran adiós, no esperábamos bises porque Los Lebowski tenían tarea tras ellos, así que se lanzaron de lleno con un tema que roza la épica, “Out Of Here”. Cómo explicar que la sutileza con la que te van metiendo en la historia hace que todas y cada una de las notas estén donde tienen que estar, por no hablar de la letra (“You're looking at me waiting to hear the words that| won't find, I'm out of here”). Aquí es necesario darle tiempo al desarrollo del solo de Tino, su evolución acaba en éxtasis garantizado.

Tras este nirvana particular llegó un tema que en el primer disco aparece casi desnudo, guitarra acústica, voces y poco más; pero no quisieron desaprovechar a la bandaza para sorprender con “They Say”, un juego de armonías exquisito que adoro en todas sus versiones. Para acabar de volvernos locos, nos decían adiós con “Young At Heart”, que nos dejó con las ganas de otra hora y media de show. Puedo adelantar que este año tendrán nuevo concierto en Madrid, será pronto, no te pierdas la oportunidad.

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