Crónica de la primera jornada de Rock In Rio Lisboa: Scorpions, Europe, Evanescence o Extreme

85.000 almas llenan la Ciudad del Rock de Lisboa para disfrutar de una intensa jornada de rock del bueno
  • Afonso Batista

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Hay festivales, festivalazos y después están los eventos de cariz histórico. El Rock In Rio, marca por todos conocida que celebra su 20º aniversario, se enmarca dentro de esta última categoría. Puede ser un poco cliché, pero esto es algo que hay que vivir al menos una vez en la vida. Y es que se trata de un festival tan enorme como bien montado, donde de verdad se puede disfrutar de la música y, en definitiva, volver con una sonrisa y un buen recuerdo a casa, que es de lo que se trata.

Sea como fuere, vamos a por lo importante aquí: los grupos. Nuestra jornada comenzaba con Extreme, que más allá de su extraordinario “More Than Words” -que también sonó- demostraron que tienen un directo de lo más contundente. Nuno Bettencourt, que jugaba en casa, hacía de esta una ocasión especial y se mostraba feliz de estar junto a su público. El héroe de la guitarra no dejó títere con cabeza y nos demostró, una vez más, que es duro de batir a las seis cuerdas. Y ojo, si hay un tema que sobresale y que nos hace venirnos a arriba es ese maravilloso “Get The Funk Out”, otro corte de 'Extreme II: Pornograffitti' que supone casi el clímax de la actuación.

Eso sí, la banda es atrevida y acaba con “RISE”, de su último disco, 'Six'. Quizás sea algo atípico, pero, después de los cañonazos que ofrecen a lo largo de su recital, pueden hacer lo que quieran, hasta hacernos cantar “We Will Rock You” de Queen que nos recuerda a su histórica actuación en el homenaje a Freddie Mercury de 1992.

La actuación de la noche fue quizás la más inesperada

Veníamos con muchas ganas de ver a Living Colour, una banda originaria de Nueva York que, si no conoces, te recomendamos encarecidamente que escuches. Qué carisma, qué forma de sonar, qué estilo y qué nivel. En una hora, les da tiempo a todo, desde hacer una versión del “Nothing Compares 2 U” de Prince hasta tocar “The Message”, de Grandmaster Flash and The Furious Five, uno de los himnos -si no el que más- más emblemáticos de la historia del rap. Imposible no flipar con ellos.

Lo único que adoleció la actuación fue la falta de público. Estaban tocando a la vez que Rival Sons y eso provocó que hubiera menos gente de la que la banda merecía, dentro, evidentemente, de que estamos hablando de un enorme festival. El vocalista Corey Glover, sin embargo, no pareció ni darse cuenta y, durante la interpretación de “Cult of Personality”, su tema más celebrado, se bajó del escenario y se dio un buen baño de masas. Espectacular.

Y salen los pesos pesados

Evanescence tomaba el escenario principal en eso que los influencers llaman “la golden hour”, cuando comienza a caer el sol y todo se tiñe de una suerte de color dorado. El potente chorro de voz de una Amy Lee que no falla una sola nota complementaba a la perfección con la imagen de, ahora sí, un enorme ejército de fieles que coreaban sus mejores canciones.

Sonaron 17 cortes entre los que no faltaron “My Immortal”, “Wasted On You”, “Bring Me to Life” (esta, la última) o “Going Under”. De nuevo, la precisión de la banda, y en especial de Lee, en sus interpretaciones es digna de alabanza.

Y se acercaba el momento de ver a Europe. Los de Joey Tempest llevan tres años -o más- ofreciendo prácticamente el mismo show en diferentes formatos (dependiendo del evento) mientras preparan el que será su nuevo disco. No les hace falta cambiar nada, para ser honestos.

¿Qué puedes modificar cuando suenan “Carrie”, “Rock the Night”, “Superstitious” o la siempre bien recibida “The Final Countdown”? A alguno que ande confundido le parecerá que los suecos son un grupo de un sólo éxito, pero nada más lejos de la realidad. Es más, “Walk the Earth”, tema que da nombre a su último trabajo, es un señor temazo y no todos los veteranos del género serían capaces de firmar algo así a estas alturas.

Por lo demás, hay que destacar que Tempest, con esa sonrisa maravillosa que luce, estuvo de lo más carismático, sin dejar de jugar con su pie de micro y disfrutó de la actuación. Subido a su plataforma que le hacía ganar algo de altura y visibilidad, dejó a todo el mundo contento.

La mejor de las picaduras

Y qué decir de Scorpions que no hayamos dicho ya. Los de Klaus Meine son incombustibles, más concretamente el señor Mikkey Dee, su batería, que parece portar con él el espíritu del difunto Lemmy. Hay un poquito de Motörhead en su solo de batería y eso es maravilloso.

El set de los alemanes va de menos a más, haciéndonos celebrar canción tras canción aunque, en especial, invitándonos a disfrutar de los grandes himnos. “The Zoo”, “Send Me An Angel”, “Wind of Change” (con una nueva letra que, dadas las circunstancias, viene más al caso), “Blackout”, “Big City Nights”, “Still Loving You” o “Rock You Like A Hurricane” no faltan en su set.

Muchos les han dado por muertos en varias ocasiones. Hasta ellos mismos jugaron a retirarse. Sin embargo, Scorpions aún pican... ¡y cómo lo hacen! A estos señores les queda mecha para rato y aún más cuando les ponen en escenarios de este nivel.

Y así, con una dosis tremenda de rock en nuestras venas en este viaje a Lisboa, nos vamos con una sonrisa. ¡Obrigado! ¡Por 20 años más!

RockFM