Del uno al diez, ¿qué nota hubiera recibido Motörhead en directo?

Mikkey Dee habla sobre la importancia de la consistencia de los directos de Motörhead
Del uno al diez, ¿qué nota hubiera recibido Motörhead en directo?

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En una nueva entrevista para el RRBG Podcast (transcrita por Ultimate Guitar), el actual batería de Scorpions e histórico componente de Motörhead, Mikkey Dee, ha hablado sobre los, según él, casi 5000 que ofreció con la banda, explicando qué nota le hubiera puesto al conjunto en directo, así como de la actitud de Lemmy con sus compañeros sobre el escenario.

“Lemmy nos presionaba a Phil Campbell y a mí todo el rato. Quería que hubiera tres personas al frente cuando saliéramos al escenario. Y así es como me veo yo. No soy solamente un batería que se sienta y hace lo suyo. Soy un batería que toca muy duro”.

“Después de 30 segundos, estoy empapado, y quiero que esa energía se transfiera a la audiencia y a mis compañeros de banda. Cuando vienen a buscarme, parece que acabo de salir de la ducha y yo solo les sonrío y les ofrezco el puño, el de seguir adelante. Eso es el hard rock para mí”.

Sobre esa energía única y bestial que solo se respira en los conciertos de rock, Mikkey ha dicho lo siguiente, explicando además, que no abundaron los shows malos:

“Es muy importante poder generar esa sensación a tu alrededor. Tienes que brillar sobre el escenario. Y, con Motörhead, hacíamos eso en cada show”.

“Tuvimos un par de shows terribles, solo unos pocos, pero fueron porque alguien estaba enfermo o algo así. Tuvimos un par de conciertos malos, pero creo que toqué en cerca de 5000 y podríamos decir que, de esos, hubo dos o tres conciertos en los que dimos pena. Sin embargo, es un muy buen ratio”.

Entones, el entrevistador le dijo a Mikkey que la gente no puede juzgar el legado de Motörhead, aún menos por un par de malos conciertos.

“No pueden. Con Motörhead dejamos es listón muy alto y eso es lo más difícil de todo. Por supuesto, tocas en Los Ángeles, en Nueva York, en Londres, en Tokio o en cualquier ciudad de perfil alto, un sábado, y verás que vienen muchos famosos, estrellas de rock, la prensa... las expectativas son muchas”.

“Y después, llega el domingo y tienes que tocar en un puto antro, pero tienes que hacerlo aún mejor. No éramos de sacar un 10, después un cuatro, después un seis, un siete, después, otra vez un 10, y por último un dos”.

“Disfrutábamos de tener un un buen siete o un ocho cada noche, y eso es lo más difícil, llegar a ese nivel de consistencia. Eso es lo que teníamos en Motörhead, sin duda. Eso es, probablemente, lo que más me llena de orgullo en lo que se refiere a nuestros directos”.

“Mucha gente me pregunta: '¿Cuál fue vuestro mejor show? ¿Tienes algún recuerdo especial?' Y yo les digo: 'Dimos casi 5000 conciertos'. Da igual que fuera en East Michigan, en el Madison Square Garden, Los Ángeles, Tokio, el Budokan, Londres o Leeds, todos eran conciertos de ocho. Eso es lo más importante”.

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