Diez años sin Róber, cantante y guitarrista de Porretas

El 22 de julio de 2011 fallecía a los 48 años el fundador de los 'Ramones de Hortaleza'
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En 2012, tras dos décadas largas trabajándose el rock como una cuadrilla de curritos, Porretas se daba un merecido homenaje. Para el grupo del madrileño barrio de Hortaleza, la grabación del disco '20 y Serenos' fue como una gran fiesta de cumpleaños. El estudio se llenó de amigos reclutados durante años de carretera. Rosendo, El Drogas, Kutxi Romero de Marea, Fernando Madina de Reincidentes, Aurora Beltrán de Tahures Zurdos, Evaristo de La Polla Récords o Raimundo Amador pusieron voz a los himnos cerveceros y barrionalistas de Porretas en un recopilatorio que desprendía el cariño de un disco tributo. Incluso Pereza y Melendi quisieron hacer suyas las canciones de los "Ramones de Hortaleza". También pudo haber estado Dani Martín, fan confeso de Porretas, a los que ponía a todo trapo en su coche de alta gama cuando lideraba El Canto del Loco.

Porretas, embajadores musicales de su barrio y profetas en su tierra, presentaron el disco en Hortaleza dándose un baño de masas: miles de personas acompañaron al cuarteto para celebrar su vigésimo aniversario. El escenario se llenó de amigos de toda clase y condición: hasta el atleta Arturo Casado, campeón de Europa de los 1.500 metros, se echó un cante. Entre tanto jolgorio destacaba una ausencia, la de Roberto Mira, el Róber, cantante y fundador de Porretas, que se había retirado temporalmente de los escenarios por un problema de salud dos años antes.

En el documental que acompañaba el recopilatorio '20 y Serenos', Róber desprendía cierta nostalgia al repasar la trayectoria de su grupo. “Tampoco pensabas que ibas a grabar doce discos y que ibas a vivir de esto, lo hacías porque te divertías, y cuando te quieres dar cuenta se te echa la vida encima”, contaba el guitarrista y autor de temas descacharrantes y guasones como 'Si lo sé me meo', pero también de temas emocionantes como 'Barriobajero'. Sarcástico pero sentimental, Róber era un pillo de barrio que consiguió librarse del andamio y vivir de la música con constancia proletaria, sin despegarse de las calles en las que creció.

Porretas surgió en un sótano del humilde barrio de la UVA. Allí dos primos, Róber y Pajarillo, empezaron a cacharrear canciones 'jevis' y punks. Su primer concierto fue un aquellare rockero en la iglesia del barrio donde se ofrecía una litrona con la entrada: ni por esas pagaron los colegas. Completaron la formación Luis a la batería, y José Cobela, el Bode, guitarra al que ficharon a base de tomar botellines en su bodega. Aquella jugada fue crucial para el despegue del grupo: la primera maqueta se la regalaban a cada chaval que se acercaba al establecimiento a comprar un litro. “De repente, todo el barrio estaba cantando nuestras canciones en los parques”, recordaba Bode en una entrevista en Hortaleza Periódico Vecinal.

Cuando se presentaron a un concurso de bandas noveles en la mítica sala Canciller de Madrid, con la esperanza de lograr un contrato discográfico, arrastraron al concierto a medio barrio, y el público se las sabía todas. Al locutor de radio Mariano García, propietario del sello Barrabás, se le hicieron los ojos chiribitas, y ofreció a Porretas grabar su primer álbum.




Nunca llegaron a las listas de éxitos, pero Porretas, como tantos grupos de la nueva hornada del punk-rock patrio de los noventa (Reincidentes, Ska-P, Boikot...) , acaparaban las cassettes que se rulaba la chavalería, que se sabía de memoria canciones como 'Marihuana', un 'hit' imprescindible en las madrugadas de las verbenas de pueblos de toda España.

En 2009 el Róber dio un paso atrás por un “problema de salud”. Sus compañeros ficharon entonces a un pata negra de nuestro rock, Manolo Benítez (Los Enemigos), para sustituirle durante su convalecencia. Sin embargo, Róber nunca volvería a los escenarios: el 22 de julio de 2012 fallecía de un cáncer que había sobrellevado con discreción.

La noticia dejó consternada a la gran familia del rock, aunque los homenajes no tardaron en sucederse. Los navarros Marea le dedicaron su disco 'En mi hambre mando yo', y otras bandas amigas, como Sublevados o Zirrosis han compuesto canciones en memoria de Róber. Recientemente, otra banda del barrio de Hortaleza, Haches, ha adaptado el 'Y aún arde Madrid' de Porretas, canción escrita en recuerdo a Pepe Risi, de Burning, para rendir tributo a Róber. Los vecinos de Hortaleza incluso llegaron a pedir una calle dedicada al músico en su barrio, pero como ocurrió en La Elipa con Pepe Risi, el Ayuntamiento del Partido Popular se opuso a incluir al rockero en el callejero de la ciudad a la que cantó tantas veces.




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