El documental que deberías ver estos días

Vieras o no en su momento el docu de Martin Scorsese sobre George Harrison, ‘Living In The Material World’, ahora te va a venir muy bien.
George Harrison

 

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Locutor RockFM

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La figura de George Harrison es apasionante. Dentro de los Beatles, fue eclipsado por la dupla compositiva Lennon/McCartney, pero como solista pudo vengarse, grabando muchas de las canciones que en su día rechazaron sus compañeros (de hecho, fue el ex Beatle que consiguió más Nº 1 en todo el mundo). Además, siempre fue un buscador, y sus inquietudes fueron muchas y diversas. Y eso es lo que mostró Martin Scorsese en 2011 en un documental de más de tres horas de duración, pero que deberías ver en estos días de confinamiento para recordar que realmente no nos hace falta nada para ser felices.

George Harrison tuvo el mundo a sus pies siendo apenas un chaval. Pero siempre quiso explorar; ir un paso más allá del tener para encontrarse con el ser. En los Beatles él fue quien ponía paz entre John Lennon y Paul McCartney. Y en el documental, tanto Paul como Ringo Starr y Yoko Ono sólo tienen palabras bonitas para “El Beatle Tranquilo”. 

‘Living In The Material World’ ahonda en la carrera musical de George Harrison en los Beatles, en su trabajo en solitario de la mano de Phil Spector y en su labor dentro del supergrupo Travelin Wilburys junto a Roy OrbisonBob DylanTom Petty y Jeff Lynne.

Pero lo que ha hecho que hoy te recomiende este documental encarecidamente es lo que según Pattie Boyd, su primera mujer, “le absorbió”: la meditación. Me imagino que conoces la fascinación de George por la cultura hindú, y como impregnó con ella su música y canciones de los Beatles como “Norwegian Wood (This Bird Has Flown)” de ‘Rubber Soul’ o “Within You Without You” del ‘Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band’. Pero quizás no sepas que el ex Beatle vivía “atrapado en dos mundos”: el espiritual y el material, según cuenta en la cinta Terry Gilliam de los Monty Phyton

En el material, por ejemplo, hipotecó su casa para que continuase el rodaje de la película “La Vida de Bryan”. Y en el espiritual, seguía las enseñanzas del Maharishi Mahesh Yogi para encontrarse consigo mismo “más allá del pensamiento”, a través de la meditación trascendental. Gracias a ella, George Harrison descubrió que la felicidad no estaba en ser miembro de la banda más importante de todos los tiempos. Porque la felicidad no está fuera de nosotros, ni en nada ni en nadie, sino en nosotros mismos.

El año pasado, la Universidad de Norwich en colaboración con el Instituto Maharishi de Johannesburgo publicó un estudio que demuestra los potenciales efectos terapéuticos que tiene la meditación trascendental para personas con estrés postraumático. Y en estos momentos difíciles, no estaría de más empezar a meditar y a mirar para adentro.

Eso no significa que uno no pueda cultivar también su mundo exterior. De hecho, George Harrison era un gran amante de la jardinería, pero su gran pasión incluso antes de la música fue la Fórmula 1. En más de una ocasión, se dejó ver en el paddock del Circuito de Silverstone, y les dedicó la canción "Faster" a Niki Lauda Jackie Stewart

George Harrison murió en 2001, víctima de un cáncer de pulmón. Poco antes fue asaltado en su propia casa y tuvo que defenderse como buenamente pudo. En el documental se cuenta dicho suceso y cómo estuvo preparando su marcha de este mundo. Porque “todo puede esperar, menos la búsqueda de Dios; amaos los unos a los otros”. Palabras de George que en estos días más que nunca hacemos nuestras.

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