Entre rejas: cinco grandes rockeros que tuvieron problemas con la ley (y los crímenes que cometieron)

Recordamos la historia de cinco grandes rockeros que pasaron por el calabozo
Entre rejas: cinco grandes rockeros que tuvieron problemas con la ley (y los crímenes que cometieron)

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Todos tenemos un pasado, tanto para bien como para mal. Las actos que pudiste realizar hace 20 años, probablemente no sean los mismos que llevarías a cabo ahora. Con los rockeros sucede lo mismo, en su juventud han vivido momentos salvajes, repletos -sobre todo- de drogas, redadas y distintos actos bastante feos de los que se han tenido que arrepentir, eso sí, tras pasar un tiempo en el calabozo. Aquí tienes cinco estrellas del rock que han tenido problemas con la ley .

  • Paul McCartney (The Beatles)

The Beatles nunca ocultaron ser grandes amigos del cannabis. La sustancia, cuya percepción social y legalidad depende del país, no es muy bien recibida en Japón. Cuando, en 1980, Macca fue al país asiático junto a Wings, el bus de la gira fue detenido por la policía, que encontró más de 200 gramos de cannabis en el equipaje de Paul. ¿El resultado? Nueve días en la cárcel y ser deportado del país.

El bueno de McCartney se defendió diciendo que no sabía que la marihuana era ilegal en Japón pero no sirvió de nada. Sus shows fueron cancelados y el músico tuvo que asumir todos los costes del dinero que perdieron los promotores.

  • Eddie Vedder (Pearl Jam)

Hasta los genios como Eddie Vedder no se libran de haber pasado noches de las que se han arrepentido. En 1993, el músico se fue de fiesta a Nueva Orleans y la fiesta se extendió demasiado. Cuando, a las 5 de la mañana, el cantante acabó peleándose con una serie de personas en la calle y siendo arrestado. El músico fue acusado de estar borracho en público y de alterar el orden público. Al final, por suerte, solo tuvo que pasar unas horas, las que quedaban de noche, en el calabozo.

  • Keith Moon (The Who)

El batería de The Who fue uno de los tipos más destructivos y excéntricos de toda la historia del rock. Pocas fueron las cosas que este tipo no hizo antes de marcharse y una de ellas fue celebrar su cumpleaños de la manera más bestial posible. Todo comenzó con una lucha de comida en un Holyday Inn de Flint, Michigan, pero acabó con la mayor serie de destrozos de la historia de los hoteles.

Tras destrozar varios dormitorios, destruir varios cuartos de baño, activar extintores o conducir, desnudo, un coche solo para hundirlo en la piscina, el músico fue arrestado. Durante la detención, Moon perdió dos dientes y tuvo que ir al dentista. Cuenta la historia que estaba tan borracho que no le hizo falta anestesia. Por suerte, el músico no fue condenado a una pena de prisión, aunque sí tuvo que pagar 24.000 dólares por su celebración y se le prohibió la entrada en ningún hotel más de aquella cadena.

  • Ozzy Osborune

Aunque la primera vez que estuvo en prisión fue en 1967, al no poder pagar unas multas tras cometer un robo, Ozzy Osbourne se vio involucrado en un episodio terrible en el año 1989. En aquel momento, el cantante estaba involucrado en el pináculo de sus adicciones a las drogas y, por desgracia, tenía episodios en los que perdía la razón y hacía cosas que luego no recordaba. Uno de esos terribles capítulos llegó cuando el cantante intentó estrangular a su mujer una noche. Por suerte, alguien le paró y el cantante dio con sus huesos en la cárcel y fue obligado a ir a rehabilitación, por su seguridad y la de los suyos.

  • Keith Richards (The Rolling Stones)

No han sido pocas las veces que el bueno del guitarrista de los Stones se las ha visto con la ley. Sin embargo, en febrero de 1977, se metió en problemas (y gordos) después de que la policía encontrase heroína en la habitación de su hotel. Se presentaron cargos de "posesión de heroína con propósito de tráfico", lo cual le podía haber supuesto una pena de siete años hasta la cadena perpetua. Al músico se le retiró la visa y se le obligó a quedarse en Canadá hasta abril de aquel mismo año, cuando pudo regresar a Estados Unidos para tratar sus adicciones.

El Rolling Stone siempre ha sido un tipo afortunado, y se le redujo el cargo a posesión tras escuchar el juez la historia de una mujer ciega que explicó como el guitarrista había hecho modificaciones en un concierto de la banda para que ella pudiera asistir de manera segura. Se declaró culpable y, al final, solo tuvo que dar un concierto benéfico como pena. Ser parte de los Stones tiene sus ventajas ante la ley... o al menos eso parece.

RockFM