Hermana Furia, el combo de rock definitivo que lo tiene todo y al que solo le faltas tú

¿Se puede dar un concierto de rock que te estremezca en mitad de una pandemia? Hermana Furia demuestra que sí
Hermana Furia, el combo de rock definitivo que lo tiene todo y al que solo le faltas tú

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Este texto no es una crónica al uso. Lo que pasó el pasado sábado, 20 de marzo, en la Sala Siroco de Madrid con un concierto mediodía y ante un aforo limitado de gente, fue bastante más rock and roll de lo que te podrías imaginar en un principio. Por venir, vino hasta la tele. ¿La banda? Se llaman Hermana Furia y hoy te los presento como, desde la opinión de un servidor, uno de esos grupos de rock que te hacen, por un momento, sentirte optimista con el futuro del género. ¿Su show? Una descarga de energía brutal.


Pero comencemos por el principio. El pasado sábado, Hermana Furia, una banda de stoner/hard rock que está muy cerca de publicar su primer álbum, daba su tercera fecha en Madrid tras agotar aforo en un show de dos pases a finales del pasado febrero. Para más de un asistente, este era su primer concierto post-covid, y eso lo hizo todo aún más emocionante. Antes de nada, échale un ojo a “Grita con Furia”, el primer single del conjunto y un tema bestial, con un estribillo que te hace soñar con cantarlo (o, mejor dicho, gritarlo) bailando y saltando en un festival.



Pero esta vez la cosa, por desgracia, no iba de saltar y de bailar. Y es que, en esta distopía en la que vivimos, nos ha tocado obligarnos a vivir la música de una forma un poco distinta. La maldita pandemia ha provocado que se reduzcan los aforos y que, al mismo tiempo, ver un show de rock precise de estar sentado y cumpliendo unas medidas que, aunque incómodas (para qué mentir), garantizan la seguridad de todos los asistentes, músicos y empleados de las salas de conciertos. Sí, hay que decirlo, repetirlo y ser pesados, la cultura es segura y, si has ido a algún concierto durante esta extraña etapa, podrás dar fe de ello.


Sin embargo, más allá de quedarnos en el eslogan, ¿por qué no repasamos las medidas de seguridad que se toman? Puedo decirte, con la mano en el pecho, que no he visto tomar tantas precauciones contra el coronavirus como en los dos conciertos a los que he ido desde que comenzó la pandemia. Lo primero que harán es tomarte los datos antes de entrar a la sala. Tu número de teléfono y tu nombre estarán en una lista de la que se hará uso en caso de que haya un brote. En la fila -muy ágil, gracias a la buena organización y al aforo reducido- se obliga a guardar la distancia de seguridad entre los asistentes. En la puerta, te toman la temperatura y se te obliga a ponerte gel hidroalcóholico. Después, el personal de la sala de indicara cómo y cuándo entrar y dónde sentarte, siempre a distancia del resto de asistentes. Huelga decir que la mascarilla es estrictamente obligatoria.


Una vez dentro y sentado, si quieres pedirte una cerveza, un refresco o una botella de agua, lo que sea, el camarero de la sala se acercará, tú no podrás ir a la barra (esto, acostumbrado, siendo bajito, a hacerme sitio entre vigardos de 1,80 para pedir, lo veo casi como una ventaja). Solo se te permitirá moverte para ir al baño, pero el resto del tiempo tendrás que permanecer sentado. A la hora de beber, te levantas la mascarilla para dar el trago e, inmediatamente, te la vuelves a bajar. Creo que tampoco hace falta extenderme mucho más, pero, siendo realistas, ir a un concierto, sobre todo si lo comparas con asistir a otras actividades o, directamente, con coger el metro, es una de las alternativas de ocio más seguras que hay. Las salas son pulcras y muy estrictas con las medidas y eso es algo que tenemos que valorar. Hay que decirlo, hay que destacarlo y, qué narices, gritarlo a los cuatro vientos. Hay gente haciendo lo imposible por mantener la cultura viva al mismo tiempo que se garantiza la seguridad y, al menos yo, lo agradezco mucho como melómano.


Hermana Furia en directo desde la sala Siroco, 20 de marzo de 2021

Así vivimos, con las medidas de seguridad más esctrictas contra la COVID, el concierto de Hermana Furia en la Sala Siroco Silvia CanteroCuestión de Medios


Sea como fuere, y pasando directamente al concierto, que, por cierto, fue grabado -con alguna entrevista incluida a la banda, la organización y los asistentes- por las cámaras de Televisión Española, Hermana Furia tiene ese “algo” que te lo hace pasarlo bien cuando vas a ver un show.


Los cuatro integrantes de la banda Nuria, Edu, Pau y Tweety son muy buenos a nivel musical, de eso no hay duda. No voy a repasar su historial de bandas y proyectos, pero puedes consultarlo en su página web o echarle un ojo a sus redes sociales para conocerles mejor. Sin embargo, este grupo tiene algo más, algo que me cuesta definir. Si alguien me preguntara si se puede ser carismático y humilde al mismo tiempo, si se puede ser efectivo sobre el escenario sin mostrar esa arrogancia tan propia de algunos rockeros, creo que la primera banda que me vendría a la cabeza es Hermana Furia.


Y es que, quizás sea impresión mía, les noté muy naturales, siendo ellos mismos, con bromas, con buen rollo, con complicidad tanto entre ellos como con el público, pero, al mismo tiempo, les vi como personas capaces de dar un gran show, incluso cuando todos estábamos estando sentados y con mascarillas (no debe ser nada difícil para una banda motivarse para darlo todo con un público que no puede moverse). Durante la hora y poco -calculo- que duró el concierto, pese a todo, sentí que estaba viviendo el verdadero rock and roll, me sentí libre, desatado, con esas mariposas en el estómago que te genera una banda que, de verdad, busca tocarte, en la distancia, desde el escenario.


En unas tablas pequeñas, de espacio reducido, no les faltó movimiento ni por un segundo. Los gritos de Nuria -una excepcional vocalista y carismática frontwoman- fueron, sin lugar a dudas, mi parte favorita del show. De verdad, eso de “Grita con Furia”, como su canción, se lo aplica durante todo el show. Pero ojo, esto no le quita ni un ápice de mérito al resto de los miembros de la banda, que, en todo momento, se sienten como una parte imprescindible del show, interpretando sus temas de forma brillante y efectiva, pero aportando también ese “algo”, ese “factor x”, que dirían algunos, que te hace estar atento y querer seguir cada uno de sus movimientos. Sus saltos sobre el amplificador, su interacción con los presentes y toda esa “parafernalia” que tanto nos gusta ver en un directo rockero me hizo esbozar una sonrisa y olvidarme de mis problemas durante un rato, haciéndome conectar al 100% con lo que estaba viendo.


Edu, guitarrista de Hermana Furia, en directo.

Edu, guitarrista de Hermana Furia, en directo.@metalrockgirl18


La mejor forma de resumirlo, quizás, es que Hermana Furia me parece un grupo de amigos, muy buenos músicos, que se han juntado para tocar rock and roll y que tienen una química, perdona la vulgaridad, acojonante. Justo lo que una banda de rock and roll tiene que ser.


Sus temas, con riffs y líneas vocales, basados en potentes melodías, son una fórmula de éxito. De momento, solo hemos podido escuchar, grabado en estudio, el anteriormente mencionado “Grita con Furia”, pero yo estoy ansioso de escuchar el reto de canciones del recital.


En definitiva, Hermana Furia es un grupo de rock hecho y derecho, con una propuesta actual, fresca, del siglo XXI, pero sin dejar de lado la mejor parte de la actitud y el sonido que todos conocemos. Les compararía con otros célebres rockeros, tanto sobre el escenario como en lo poquito que hemos podido escuchar desde el estudio, pero creo que sería injusto para ellos, porque tienen su propia historia que contar y espero que sea una repleta de éxitos. Sea como fuere, la banda lo tiene todo. Lo único que le falta eres tú, que les des una oportunidad, tanto escuchando su último single como yendo a apoyarles -y también a las salas- en sus futuros shows.


Mientras tanto, toca esperar gritando con furia: “¡Ahhhhhh!”.


RockFM