La historia jamás contada de 'Highway to Hell': el productor que AC/DC despidió y la broma que se convirtió en leyenda
Descubre en el nuevo episodio del pódcast 'Los 50 esenciales de Rock FM' cómo la banda australiana luchó por su sonido y creó una obra maestra del rock
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El verano de 1979, AC/DC desató una tormenta de rock and roll con su sexto álbum de estudio, 'Highway to Hell'. Esta obra, la última que grabaría el legendario Bon Scott antes de su trágica muerte, no solo consolidó a la banda australiana como un peso pesado del rock, sino que escondía una historia de rebelión, humor irreverente y una producción que estuvo a punto de descarrilar. Todos los detalles de este disco icónico se desgranan en el nuevo episodio del pódcast 'Los 50 esenciales de Rock FM', una pieza que todo fan del rock debería escuchar.
E03: Highway to Hell | Los 50 Esenciales de RockFM
Un riff legendario y una carretera al infierno
El título del álbum y de su canción principal, un himno inmortal del hard rock, surgió de una anécdota tan mundana como genial. Al parecer, durante una entrevista, un reportero preguntó a la banda cómo describirían su vida en la carretera, de gira constante. Fue el guitarrista Angus Young quien, con su habitual descaro, respondió que era "una jodida carretera hacia el infierno". La frase se quedó grabada en la memoria del grupo hasta convertirse en la canción que todos conocemos, con un riff demoledor ideado por su hermano Malcolm Young.
Años más tarde, el propio Angus Young añadiría más leña al fuego con su particular sarcasmo en la revista 'Guitar World'. Al recordar el origen del tema, declaró: "cuando uno se encuentra por la carretera en un autobús durmiendo con un calcetín apestoso en la cara, es como si estuvieras en una carretera rumbo al infierno". Esta visión, lejos de cualquier connotación oscura, definía a la perfección la agotadora realidad de las giras.
Cuando uno se encuentra por la carretera en un autobús durmiendo con un calcetín apestoso en la cara, es como si estuvieras en una carretera rumbo al infierno"
La portada del álbum, con un Angus Young caricaturizado con cuernos y cola de demonio, alimentó la controversia y las acusaciones de satanismo. Sin embargo, la banda siempre negó cualquier vínculo con lo oculto. De hecho, Malcolm Young zanjó el tema con una respuesta aplastante y muy terrenal: "de ser cierto, mi madre me mataría por eso".
Guerra en el estudio: "El tío es un fantoche"
Antes de convertirse en un éxito, la grabación de 'Highway to Hell' fue un auténtico campo de batalla. El sello discográfico, Atlantic Records, presionaba a la banda para que consiguiera un sonido más comercial y un éxito que reventara las radios de Estados Unidos. Para ello, les impusieron trabajar con el productor Eddie Kramer, conocido por su trabajo con Jimi Hendrix y Kiss. La decisión no pudo ser más desastrosa.
El choque de visiones fue inmediato. Kramer no entendía la esencia cruda y directa de AC/DC. La gota que colmó el vaso, según contó Malcolm Young, fue cuando el productor les sugirió hacer una versión de "Gimme Some Lovin'" de Spencer Davis Group e ¡introducir teclados en su sonido! La reacción de la banda fue de rechazo absoluto. "Resulta que el tío es un fantoche y no sabe producir una mierda", sentenciarían los Young.
Resulta que el tío es un fantoche y no sabe producir una mierda"
Hartos del estancamiento, los miembros de AC/DC aprovecharon un supuesto día libre para meterse en el estudio por su cuenta. Angus, Malcolm y Bon grabaron una maqueta con seis canciones que demostraba cómo debía sonar el disco. Con esa cinta bajo el brazo, lograron que la discográfica despidiera a Kramer, aunque él todavía no lo sabía.
La llegada de "Mutt" Lange y la consagración
El elegido para sustituir a Kramer fue Robert John "Mutt" Lange, un productor que cambiaría para siempre el destino de la banda. Lange impuso una disciplina de trabajo a la que no estaban acostumbrados, con jornadas de 15 horas en los estudios Roundhouse de Londres. El sacrificio dio sus frutos: pulió el sonido, reforzó los coros para darles un impacto más comercial y enseñó a Bon Scott a proyectar su voz desde el diafragma, llevando su talento a un nuevo nivel.
Aunque el cambio fue drástico, la banda encontró un equilibrio. "Conseguimos encontrarnos a medio camino sin tener la sensación de estar cediendo", declaró Malcolm Young sobre la colaboración con Lange. El resultado fue un álbum con la energía intacta de AC/DC, pero con una producción impecable que lo hacía irresistible para un público masivo.
'Highway to Hell' fue el primer disco de la banda en colarse en el Top 100 de Estados Unidos, alcanzando el puesto 17 y vendiendo millones de copias. Tras su lanzamiento, se embarcaron en una gira salvaje de más de 150 conciertos que los consolidó como una de las bandas más grandes del planeta. Trágicamente, sería el último viaje de Bon Scott, quien nos dejó su testamento musical en forma de diez canciones eternas. Para conocer a fondo todos los secretos de esta obra maestra, no te pierdas el episodio dedicado a 'Highway to Hell' en el pódcast 'Los 50 esenciales de Rock FM'.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.