John Illsey se sincera sobre la desastrosa inducción de Dire Straits al Rock and Roll Hall of Fame: “Fue rara”

El bajista de Dire Straits recuerda cómo fue subirse al escenario para presentar el premio a su propia banda
John Illsey se sincera sobre la desastrosa inducción de Dire Straits al Rock and Roll Hall of Fame

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El legado de Dire Straits en la historia del rock es, sin duda, innegable, pero algunos de sus reconocimientos no estuvieron a la altura de su carrera. Así fue, por ejemplo, su inducción al Rock and Roll Hall of Fame en 2018, que se complicó más de lo esperado. No solo Mark Knopfler no acudió a la ceremonia, sino que los miembros de la banda que lo hicieron se negaron a tocar. Sin demasiado entusiasmo, el bajista de la banda, John Illsey fue quien tuvo que salir al escenario para otorgarle el premio a su propia banda.

Ahora, en una nueva entrevista con Ultimate Classic Rock, el artista se ha sincerado sobre aquel momento.

“Salió de la forma que me esperaba, pero, al mismo tiempo, deseaba que hubiera salido de forma distinta. Fue difícil hacerlo bien, para ser honesto. Yo sabía que Mark... era, de alguna forma, reticente por la forma en la que se manejaba el evento políticamente. Lo entendí completamente”, explica ahora Illsey.

“Sin embargo, sentí que al menos uno de nosotros debía estar ahí para recibirlo. Para mí, era algo prestigioso que se ofreció a la banda, da igual lo que pienses de ello. Es el reconocimiento de algo muy importante. No quería dejarlo ir. Quería celebrarlo de la mejor forma posible dadas las circunstancias”.

“Pero fue un poco raro tener que inducirme a mí mismo al Rock & Roll Hall of Fame. No estoy seguro de que sea algo que se haya hecho antes”, dice el bajista.

Pero no fue todo, porque, en todo el evento, nadie interpretó ni una sola canción de la banda.

“No se desarrolló nada. Yo hubiera estado muy feliz de hacerlo. Pero se convirtió en un partido de fútbol político y no quería darle más vueltas. Solo pensé: '¿Cómo podemos mantener la calma y el civismo en esta situación sin intentar hacer nada?'. Me hubiera encantado tocar. Me hubiera sentado con (el teclista) Alan Clark y hubiera tocado un par de estrofas de “Sultans of Swing” solo por la experiencia. Pero se complicó demasiado”.

La experiencia, en definitiva, no fue agradable. “Me sentí algo aliviado cuando se acabó todo. Volví a Nueva York para recuperarme durante un par de días”.





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