Las consecuencias de salir de gira con Pantera: de estar “sobrio como un juez” a “beberse 10 chupitos"

El guitarrista y cantante de Machine Head, Robb Flynn, explica cómo comenzó a beber de gira con Pantera
Las consecuencias de salir de gira con Pantera: de estar “sobrio como un juez” a “beberse 10 chupitos"

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En un nuevo episodio del NFR Podcast (vía Ultimate Guitar), el cantante y guitarrista de Machine Head, Robb Flynn, se ha sincerado sobre cómo salir de gira con Pantera le hizo pasar de “estar sobrio como un juez” a “beberse 10 chupuitos” antes de cada concierto.

“He ido y he vuelto con ello muchas veces en mi vida. Durante los primeros años que salí de gira, estaba sobrio como un juez, ni siquiera bebía después un show. Estaba paranoico de perder mi voz”, recuerda. “...Y después salí de gira con Pantera”.

Desde entonces, comencé a beber todo el rato. Comencé a beberme entre siete y 10 chupitos de vodka antes de los shows, y otros tres o cuatro sobre el escenario”, explica. “Después de tocar, si tenía un concierto al día siguiente, paraba de beber. Sin embargo, si tenía el día libre a la jornada siguiente, me metía entre otros 28 o 30”.

“Y probablemente tres o cuatro cervezas. Y entonces, un día, hace una década, conseguí dejarlo. Duermo fatal, pero creo que eso es culpa de estar de gira, de viaje, botando de arriba a abajo”, se sincera Flynn. “Y después comencé a a medir. Antes de eso, solo metía vodka en un vaso de soda y después me metía un chupito, algo que ya casi no sucede”.

“Fue como: 'Me pregunto cuántos chupitos me estoy tomando antes de cada concierto?' Y lo medí. Eran siete. Me quedé con la boca abierta. En mi cabeza, me estaba tomando uno o dos chupitos. Pero si éramos cabezas de cartel, me tomaba 11 y 12 entre el antes y el durante. ¡Y era vodka!”.

Lo más curioso es que Robb afirma que, al beberse aquella cantidad de chupitos, no se sentía mareado, sino “normal”.

“Lo había hecho durante tanto tiempo que se sentía raro salir al escenario sobrio. Podía tocar genial. Mi voz podía verse algo afectada... Pero otras veces, hacía que mi voz fuera mejor porque mi garganta estaba irritada y el alcohol la aflojaba más”.

“No tenía problemas para tocar. Sin embargo, en cierto punto, pasé a estar sobrio porque quería dejarlo. Y, en mi primera gira sobrio, fue como: 'No puede ser, estoy tocando mejor. Joder, estoy cantando mejor. ¡Mierda!'”.

Pese a todo, Flynn nunca dejó de ser capaz de tocar, ni en su peor época con el alcohol.

“Tu cuerpo se adapta. No quiero usar la palabra 'alcohólico funcional'. Hacía lo que necesitara, tocaba todo el tiempo, nunca parábamos de tocar. Aún con todo calentaba durante un rato largo, tanto con la guitarra como con la voz. Era como otro cualquiera. Pero ahora lo hago sobrio y es mejor”.

“El lo mejor a largo plazo, siento que duermo mejor. Para la semana número siete de la gira, soy más fuerte”.

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