Los artistas se deshacen de su música: esta es la cifra que las grandes compañías se han gastado en comprarla

Cada vez son más los músicos, como Bruce Springsteen o Bob Dylan, que venden su catálogo
Los artistas se deshacen de su música: esta es la cifra que las grandes compañías se han gastado en comprarla

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Es normal, a estas alturas, ver que músicos emblemáticos venden los derechos de su catálogo a grandes conglomerados empresariales. La industria está cambiando de forma inesperada a fecha 2022 y eso se nota: se siguen comprando vinilos, más que CD (una de las pocas esperanzas de supervivencia para el formato físico) pero, al mismo tiempo, las plataformas de streaming se han convertido en una parte crucial de nuestras vidas, con las consecuencias negativas que eso conlleva, dado el poco beneficio que los autores obtienen de nuestras escuchas. La pandemia, por otro lado, ha provocado un concierto sea alguno mucho más difícil de realizar de lo que lo era hace un par de años. Y es que, si algo esta claro, es que el mundo de la música ya no es el mismo, para bien o para mal.

No han sido pocos los músicos que se han “deshecho” de sus canciones: Bob Dylan, Bruce Springsteen, ZZ Top, Mötley Crüe, Tina Turner, Aerosmith, Neil Young, David Crosby, Chris Isaak, los herederos de Prince... todos ellos han vendido su catálogo por verdaderas millonadas. Sin embargo, ¿sabes cuál es la cifra total del dinero que se gastaron las empresas en sus canciones en 2021?

Según Music Business Worldwide (vía Ultimate Guitar), se han invertido al menos 5000 millones de dólares (5,05 billones americanos) en adquisición de derechos de autor. Esta cifra, además, se ha calculado solo con los números que se han hecho públicos, es decir, que no se han contado los artistas que han vendido sus canciones pero que no han permitido que trascendiera la cifra de la operación. Este, por ejemplo, es el caso de John Legend, que ha vendido todo su catálogo a BMG y KKR.

Aún con todo, sería un error pensar que la única dirección de las canciones es la que va de los artistas a las empresas. Según la fuente, solo 2300 millones del total se han invertido en esta clase de operaciones. El resto consiste, por otro lado, en compañías comprando y vendiendo catálogos entre ellas. Por ejemplo, Warner Music Group compró 300 Entertainment por 400 millones de dólares. Otro caso sería el de Chord Music, de KRK, comprando el catálogo de Kobalt por 1000 millones.

Esta tendencia, mucho ojo, no tiene pinta de estar cerca de cambiar. De hecho, en 2022, ya hemos podido ver cómo los herederos de David Bowie vendían todo el catálogo del artista a Warner Chappell Music, subsidiaria de Warner Music Group, por unos 250 millones de dólares. Los músicos vivos tampoco son una excepción, como pudimos ver el pasado diciembre con Bruce Springsteen, que se embolsó 500 millones de dólares por el trabajo de toda su vida, la cifra más alta que nadie ha conseguido llevarse por su catálogo musical.

Si tienes curiosidad por saber el motivo por el que tanto autores venden los derechos de su música, la premisa es sencilla. Compañías como Sony o Hipgnosis, a las que cada vez les ha salido más competencia, ofrecen una cantidad ingente de dinero, equivalente a lo que podrían cobrar por derechos de autor en una o dos décadas, a los autores de los temas. En el caso de músicos de avanzada edad, resulta más económico recibir un gran ingreso de liquidez al momento antes que mantener unos ingresos estables por sus obras que se prolonguen en el tiempo. Por ejemplo, en el hipotético caso de que a Nikki Sixx, que vendió sus temas en 2020, le hubieran ofrecido 15 o 20 años de ingresos por su música, el bajista se embolsaría directamente todo lo que podría ganar -en potencia- en las próximas décadas por sus canciones. La empresa, mientras tanto, invierte en un catálogo al que le sacará muchísima más rentabilidad en los años venideros e incluso a largo plazo.

Otro de los motivos de que cada vez se de más esta situación, ha sido la pandemia de la COVID-19, que ha provocado que los ingresos por dar shows en directos de muchos artistas hayan descendido dramáticamente. “No puedo trabajar, y las plataformas de streaming están robando mi dinero”, explicó David Crosby en Twitter hace algunos meses. “Tengo una familia y una hipoteca de las que hacerme cargo, así que es mi única opción. Estoy seguro de que otros también se sienten igual”.

RockFM