Los "fails" más inolvidables de las estrellas del rock en vivo (parte 2)

No solo la tecnología se la ha jugado a más de un artista en pleno concierto. Aquí la prueba de que las estrellas del rock también son simples mortales.
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1. El bajo asesino de Krist Novoselic.
La actuación de Nirvana en los MTV Video Music Video Awards de 1992 no se puede olvidar con facilidad por dos motivos: el primero, el susto que se llevaron los organizadores al escuchar los primeros acordes de "Rape Me", la canción que quería tocar la banda. Una letra así no podía sonar en la televisión y les prohibieron terminantemente tocarla. Pero Kurt Cobain no se iba a quedar de brazos cruzados. Decidió que se les helara la sangre durante tres segundos para luego tocar "Smells like teen spirit", el tema acordado. Nirvana cumplió con el pacto, pero el "sustito" se lo llevaron.

Ya metidos en faena y con el "himno de la Generación X" sonando en directo, a Krist Novoselic se le ocurrió lanzar su bajo por los aires y cogerlo al vuelo. La primera parte se le dio de maravilla, pero el desenlace no fue el esperado. El bajo se tomó la justicia por su mano y decidió vengarse golpeándolo en la cabeza hasta tirarlo al suelo y dejarlo KO:

2. La piruleta que fue a parar al ojo de David Bowie.
Los ojos del duque blanco nunca han tenido "buena suerte". Una pelea le marcó para siempre y ese rasgo distintivo se convirtió en su seña de identidad.

Pero un 18 de julio de 2004, en Oslo, Noruega, David Bowie sufrió un accidente sin precedentes. Muchos son los que arrojan cosas al escenario. Hemos visto botellas, ropa interior, peluches, pero... ¿piruletas?
Pues sí, hay gente para todo. Lo mismo la intención del "fan" era endulzarle el show a Bowie, pero nada más lejos de la realidad. La piruleta fue como un dardo a la diana (el ojo izquierdo de Bowie). Sí, se clavó en el ojo que ya tenía tocado.

Ante 7000 personas, David no dejó escapar la oportunidad de decirle cuatro cosas a la persona con más puntería del planeta:

"Sólo tengo un ojo sano, imbécil. Afortunadamente, diste en el adecuado, sólo lo has hecho más decorativo de lo que ya era".

3. Las gallinas NO vuelan, Alice...
Una de las historias más siniestras de la historia del rock ocurrió en el Rock and roll Revival Festival de 1969 en Toronto. ¿Leyenda urbana o realidad? Ojalá fuera una fábula por el trágico final que tuvo una pobre gallina que apareció por sorpresa en el escenario del padre del shock rock.

Sin pensárselo dos veces, Alice se la tiró al público pensando que, como la gallina tenía alas, podría volar... (que alguien le diga que los pingüinos tampoco). Los asistentes enloquecieron y te puedes imaginar el resultado...
Al día siguiente se pudieron ver titulares en la prenqsa como "Alice Cooper arranca la cabeza de una gallina y se bebe su sangre".

La publicidad, aunque fuera de lo más tétrica, fue el impulso que su carrera necesitaba.

Ya estaba hecho: Alice Cooper era el ser más terrorífico y peligroso con quien te podías cruzar.

El mismo Frank Zappa llamó a Alice para preguntarle por lo sucedido:

Frank Zappa: "¿Realmente mataste a una gallina?; bueno, no se lo digas a nadie, todo el mundo te odia y eso significa que los chicos empezarán a admirarte".

Alice Cooper: "Cuando la vi, la lancéal público pensando que, como las gallinas tenían alas, podría volar".

Y como dirían en El Señor de los Anillos, "la historia se convirtió en leyenda y la leyenda en mito".

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