Mikkey Dee desvela el motivo por el que tocar en Scorpions es mucho más duro que hacerlo en Motörhead

Aunque podría parecer lo contrario, Dee admite que tocar en Scopions requiere más resistencia física que hacerlo en Motörhead
Mikkey Dee desvela el motivo por el que tocar en Scorpions es mucho más duro que hacerlo en Motörhead

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En una nueva entrevista con "Drum For The Song" con Dane Campbell, el batería de Scopions y ex-miembro de Motörhead, Mikkey Dee, ha hablado sobre cuál es la diferencia entre tocar con los alemanes en la actualidad y su recorrido en la banda de Lemmy. Según el batería, los conciertos de los primeros son mucho más exigentes y difíciles que los de los de su extinta banda.

"Mucha gente me dice, 'Oye, Mikkey, tienes que quedarte dormido tocando el set de Scorpions'. Y te voy a decir una cosa, esto es mucho más exigente, a nivel físico, de lo que jamás fue Motörhead. ¿Sabes por qué? Cuando empezaba a faltarme el aliento en algunas canciones con Motörhead solo tenía que pegarle un grito a Phil Campbell o a Lemmy y decirles, 'Esperad chicos, vamos a beber algo'. Entonces, hacía como que afinaba la batería un poco. Y seamos sinceros, a Lemmy y a Phil no costaba mucho convencerles de que se tomaran un descanso. Se acercaban a un rincón, cogían su cerveza y brindábamos. Hasta podíamos hablar un poco encima del escenario. Sin embargo, con Scorpions todo está programado por el tema de las pantallas y la producción. Tengo que tocar cronometrado, pero también tengo que estar compenetrado con las letras, las cosas que salen en las pantallas y lo que sucede con la producción, algo que nunca tuve que hacer en Motörhead".

"Así que cada show de Scorpions siempre dura lo mismo, al puñetero segundo o minuto. Klaus Meine tiene escrito todo lo que va a decir. Podría haber uno o dos minutos de diferencia entre sets, pero es que duran dos horas y media. Es mucha exigencia. Sube y baja, y hay una parte en la que hemos hecho un interludio acústico y luego tocanmos 'Wind Of Change'. Durante esa parte, me muero de frío".

"Y, después, hay 40 o 45 minutos en los que no paro. Hacemos canciones muy pesadas, un solo de batería y luego vamos directos a 'Blackout' y 'Big City Nights'. Quiero decir, hay 45 minutos en lo que ni siquiera puedo cambiar de baquetas. Así que sí, me requiere mucho esfuerzo. Pero bueno, es genial, es un desafío y me encanta. Cuando más me canso en el escenario, mejor toco".

"Solíamos tocar 90 minutos con Motörhead, y, cuando tocábamos con otras bandas, podían ser 60 o 70. Pero en aquella época, nosotros controlábamos el set y, aquí o allá, Phil salía y cambiaba de guitarra para hacer pis o Lemmy desaparecía del escenario y nadie sabía qué estaba haciendo. Podíamos hacerlo funcionar de forma diferente".

RockFM