Paul Stanley (Kiss) explica cuáles son las duras secuelas físicas que sufre tras años de conciertos

El frontman de Kiss se ha tenido que someter a varias intervenciones quirúrgicas para reparar varias lesiones causadas por su actividad con la banda
Paul Stanley (Kiss) explica cuáles son las duras secuelas físicas que sufre tras años de conciertos

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En una nueva entrevista con Sirius XM (transcrita por Blabbermouth.net), el frotman de Kiss, Paul Stanley, se ha sincerado sobre las duras secuelas físicas que arrastra tras años de salir de gira y de tocar con la banda neoyorquina. El músico se ha tenido que someter, a lo largo de los años, a varias intervenciones quirúrgicas, para poder hacer frente a estos problemas y continuar, así tocando.

“Me han operado de los manguitos rotadores. Se me salió un tendón del biceps hace un año y medio, así que me lo tuve que reparar quirúrgicamente. También me he desgarrado los cartílagos de mis dos rodillas, aunque también me he hecho cargo de eso. Me han cambiado la cadera”, admite el músico.

“Dios bendiga a la medicina moderna y a la ciencia, ahora puedo seguir adelante otras 50 millas. También es cierto que la genética juega un papel en esto, porque mi padre acaba de cumplir 101 años. No quiero decir que sea un tío que no sepa donde está o quién es, está totalmente lúcido y podría tener esta misma conversación contigo. Dios le bendiga, espero que sus genes no se salten una generación”.

Por si te lo preguntabas, el músico de 69 años ha confirmado que su actividad con Kiss es la culpable de que haya sufrido tantas secuelas físicas a lo largo de los años.

“La mayoría de mis amigos médicos, sobre todo cirujanos ortopédicos, dicen: 'No hay nadie de 60 años ni de 50 que juegue de forma profesional al baloncesto o al fútbol y tú estás por el escenario corriendo con 18 kilos de armadura, saltando por el aire. Tu cuerpo te va a traicionar en algún momento', explica.

Ya en 2013, Stanley afirmó en una entrevista a Los Ángeles Times que los conciertos de Kiss le resultaban muy exigentes a nivel físico: “Es como hacer un triathlon con una guitarra colgada del cuello. Tengo que salgar, cantar, mover el brazo y tocar el acorde correcto. Con esa combinación, cualquier cosa puede ir mal. Solía saltar por el aire y caer sobre mis rodillas. Entonces no me dolía, pero ahora sí”.

En 2014, el músico también admitió que su cuerpo estaba diciendo basta: “Las cosas que no me dolían hace cuatro décadas me duelen ahora. Son cosas que hice hace décadas pero que sufro ahora. He tenido que reparar mis manguitos rotadores, mis rodillas. También he tenido que operarme de la cadera. Pero sigo haciéndolo todo sobre el escenario, estoy agradecido”.

Stanley se sometió a su reemplazo de cadera a los 52 años. En ese momento, el músico afirmó que no se arrepentía, en absoluto, de haber salido al escenario durante años con tacones de ocho pulgadas: “Cada cicatriz de mi cuerpo ha sido algo que luzco y de lo que me enorgullezco”.

Una de las primeras operaciones a la que se sometió Paul Stanley fue a una cirugía para reconstruir su oreja derecha, que tenía una deformidad de nacimiento y que, además, le provocó problemas de audición. Para crear esta nueva oreja, se utilizó un trozo de las costillas del músico.


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