Pink Floyd podrían ser los siguientes en seguir esta polémica tendencia: cada vez son más

La legendaria banda de rock progresivo sería la siguiente en embolsarse millones
Pink Floyd podrían ser los siguientes en seguir esta polémica tendencia: cada vez son más

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Tal y como informa NME, Pink Floyd podrían ser los siguientes artistas en seguir una de las tendencias que más polémica está generando: vender su catálogo por varios millones de dólares.

Según Bloomberg, la banda habría comenzado a hablar con potenciales compradores para deshacerse de los derechos de todo su catálogo. Si lo consiguen, la cifra de la venta podría ascender a cientos de millones de dólares.

Según Bloomberg, “los representantes de la banda se han puesto en contacto con posibles compradores”, según fuentes “familiarizadas con el asunto”. La fuente añade que “el proceso comenzó en los últimos días, y es demasiado pronto para saber cuál será el resultado”

En los últimos años, no han sido pocas las discográficas y conglomerados empresariales que se han dedicado a adquirir los derechos de publicación y los masters de diferentes artistas. Uno de los últimos ha sido Bruce Springsteen, que se desprendió de ambos por 500 millones de dólares. Otros acuerdos recientes han incluido a ZZ Top (50 millones), Mötley Crüe (150 millones) o Neil Young (150 millones por la mitad de su catálogo).

Si tienes curiosidad por saber el motivo por el que tanto autores venden los derechos de su música, la premisa es sencilla. Compañías como Sony o Hipgnosis, a las que cada vez les ha salido más competencia, ofrecen una cantidad ingente de dinero, equivalente a lo que podrían cobrar por derechos de autor en una o dos décadas, a los autores de los temas. En el caso de músicos de avanzada edad, resulta más económico recibir un gran ingreso de liquidez al momento antes que mantener unos ingresos estables por sus obras que se prolonguen en el tiempo. Por ejemplo, en el hipotético caso de que a Nikki Sixx, que vendió sus temas el año pasado, le hubieran ofrecido 15 o 20 años de ingresos por su música, el bajista se embolsaría directamente todo lo que podría ganar -en potencia- en las próximas décadas por sus canciones. La empresa, mientras tanto, invierte en un catálogo al que le sacará muchísima más rentabilidad en los años venideros e incluso a largo plazo.

"Hay una serie de factores, algunos de ellos arcaicos y que se pasan por alto, como los impuestos: vender un catálogo suele tratarse como una ganancia de capital y, por tanto, se grava a un tipo mucho menor que un cheque por derechos de autor. También está el hecho de que el consumo de música sigue aumentando, con un incremento del 26,3% de las reproducciones de streaming en todo el mundo. Esta cifra recibió un gran impulso de la escucha de temas de catálogo, que aumentó un 19,3% este año y representó el 69,8% de las escuchas totales. Además, los bajos tipos de interés en todo el mundo hacen que megacompradores como la empresa de capital riesgo KKR y el fondo Hipgnosis Songs Fund de Merck Mercuriadis puedan permitirse préstamos baratos, lo que les impulsa a pagar múltiplos más altos y extender cheques más grandes", explicaba la Rolling Stone el mes pasado sobre los motivos por los que cada vez se venden más catálogos.

RockFM