¿Por qué Elvis Presley le pidió a Alice Cooper que le disparara con un arma cargada?

El día en que Elvis Presley le pidió a Alice Cooper que le disparara con una pistola en la habitación de un hotel
¿Por qué Elvis Presley le pidió a Alice Cooper que le disparara con un arma cargada?

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Está claro que la carrera musical de Alice Cooper ha estado plagada de momentos extaños y bizarros, pero pocos son comparables con la noche de 1971, en la que Presley le pidió que le pegara un tiro en una habitación de un hotel de Las Vegas.

Según unas declaraciones que hizo el cantante para The Daily Mirror (vía Efe Eme), todo sucedió así: “Esto ocurrió cuando él estaba en la cumbre de su carrera. Yo siempre había sido un fan, desde niño, así que aproveché la oportunidad de subir a conocerlo. Cuando cogí el ascensor me encontré con que estábamos Liza Minnelli, la actriz porno Linda Lovelace y yo”, explica Cooper. “Cuando estuvimos dentro, el lugar estaba lleno de armas. Elvis me llevó a la cocina, abrió un cajón y sacó una pistola cargada, y me dijo que se la colocase en la cabeza. La reconocí enseguida, un 32 corto. No sabía qué hacer. Yo tenía la pistola en la mano y esperaba que alguien de seguridad viniese en cualquier momento, me viese con un arma en la mano y me matase de un tiro. Una vocecita en mi oído izquierdo me decía, 'Hazlo, esto es la historia, mátalo, siempre serás el tipo que mató a Elvis'. En el otro oído, una voz decía, 'No puedes matarlo, es Elvis Presley. Hiérelo en su lugar, solo te caerán unos años'. Una fracción de segundo después, Elvis le dio una patada a la pistola, que salió volando, antes de lanzarme a mí al suelo agarrándome por el cuello, mientras decía, 'Así es como se detiene a un hombre armado con una pistola'".

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“Nos destrozó”, admite el rockero de 73 años. “No tuvimos que ir a hospital ni nada por el estilo, pero perdí casi siete kilos. No podía dormir. No podía comer. Ahora, me siento bastante mejor. Diría que estoy, al menos, al 95%”.

Después de pasar la enfermedad, dice Cooper, “te sientes un 2% mejor cada día”, admite. “Te despiertas y te encuentras un poco mejor, al día siguiente un poco mejor, hasta que, finalmente, dices: ‘Oh, espera, me siento casi normal’. Pero te quita la vida. Quiero decir, es como una neumonía. Tiene que pasar un tiempo hasta que puedas volver a encontrarte bien”.

Sin embargo, por suerte, el músico pasó la enfermedad y, además, ya ha recibido la pauta completa de vacunas en su localidad de Phoenix, Arizona, tal y como le confirmó al podcast de Eddie Trunk hace varias semanas: “Odio las inyecciones. Odio las agujas más que nada. Pero, fíjate, no sentí ninguna de las dos, fue la cosa menos dolorosa que he sentido en toda mi vida. Y, con la segunda dosis, 12 horas después, fue como: 'Oh tío, esto no es nada'. Tuve algo de fiebre durante un par de horas, me quedé tapado con unas cuantas mantas y, después, se me pasó. Eso fue todo”.

“Lo más gracioso de esto fue que estaba viendo a gente ponerse la vacuna que ni siquiera parecían inmutarse. Ni siquiera vi eso. Fue como: '¿Por qué esta gente no reacciona?'. Había una señora mayor recibiendo el pinchazo y no llegó ni a quejarse, no cambió el gesto. Y yo dije: 'Tío, ¿de verdad soy así de llorón?'”.

El pasado mes de marzo, Cooper le dijo a Arizona Republic que se sentía "menos vulnerable" en su casa de lo que lo hacía en un hotel diferente cada día. "No sabes quién ha estado ahí, lo que han tocado", explicó. "Cuando estuve en Europa, pasé el día entero con mi gel hidroalcohólico lavándome las manos. Cada vez que tocaba algo, pensaba, '¿Cómo sé que nada de eso estaba infectado?'".

El músico también habló, en aquel momento del que hace ya casi un año, sobre si le daba miedo contagiarse de coronavirus: "No le tengo miedo a esto. Sin embargo, tienes que tener consideración del resto de personas. Nunca sabes cuáles son los problemas de salud que puede tener alguno de tus vecinos".
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