El productor de 'Shout at the Devil' desvela la verdad sobre Mötley Crüe: "Vince Neil no daba la talla"

Tom Werman habla sobre cómo era la verdadera dinámica de Mötley Crüe en el estudio de grabación
El productor de 'Shout at the Devil' desvela la verdad sobre Mötley Crüe: "Vince Neil no daba la talla"

Tiempo de lectura: 3’

En una nueva entrevista con Full in Bloom, el productor Tom Weman, quien trabajara en el exitoso 'Shout at the Devil' (1983) de Mötley Crüe, ha hablado sobre cómo fue el proceso de grabación del disco, además de sincerarse sobre la dinámica de la banda en el estudio de grabación, afirmando que Vince Neil era el eslabón débil del conjunto.

"Todos participaron el el proceso de composición, Nikki Sixx era el primero, Tommy Lee era el segundo, aunque la persona más creativa de la banda y, en tercer lugar, estaba Mick Mars. Vince, ya sabes, hacía lo que tenía que hacer, pero no participaba tanto como el resto. Nikki era el cerebro detrás de aquellos trajes".

Sin embargo, en este álbum, como le recordó el entrevistador a Werman, Tommy Lee no aparece en los créditos como compositor.

"No sé, no recuerdo quién aparece o quién no, pero su contribución a la banda era real. Es un tipo increíble, para mí, está ahí junto a Bun E. Carlos, de Cheap Trick, que es uno de los mejores baterías con los que he tenido el placer de trabajar. Tommy está a ese nivel. Es muy bueno, a ambos les gusta lo que hacen y, además, les sale de forma natural".

"Además, era un tipo realmente curioso y sin miedo a experimentar cuando trataba su enfoque de la batería, siempre quería usar tecnología. De hecho, él estaba muy metido en el tema de los samples antes de que se pusieran de moda".

"Recuerdo eso y también estar agradecido hacia él por grabar unos tracks de batería muy buenos de forma muy rápida, de manera que no tuve que editar demasiados detalles. Al final, te hace falta una pista sólita de batería sobre la que construir y él te la conseguía. Encima transmitía muy buen rollo en el estudio, se esforzaba mucho cuando iban a tocar. De hecho, antes de grabar, daban un repaso a la canción en directo".

"Recuerdo tener más problemas con Vince. Él llegaba ahí y lo intentaba con todas sus fuerzas, pero había momentos en los que no daba la talla porque había estado toda la noche anterior de fiesta".

"Siembre he tenido el mismo proceso de trabajo con los vocalistas para que estén lo más cómodos posibles y minimizar su tiempo delante del micrófono. Hago tres columnas, y, en una línea de papel, las pongo junto a las letras de la canción y, entonces, grabamos tres tomas".

"Lo que hacíamos era grabar esos tres tracks separados nada más empezar, y luego le decía que se tomara un descanso y él se iba del estudio. Íbamos línea por línea y yo señalaba cuál era la mejor de las tres tomas en cada una de ella, y, después, las montábamos".

"Era una cuestión de, simplemente, equilibrar todas las frases de la canción. De esta manera, conseguíamos una buena interpretación montar, y, después, grabábamos dos veces más y comparábamos esas dos grabaciones a la toma buena de las anteriores".

"De esta manera, el vocalista cantaba la canción cinco veces y, así, teníamos un track casi perfecto. Después, señalábamos las partes en las que aún hacía falta trabajo y nos poníamos a mejorar todo lo que lo necesitara".

"Con un cantante normal, teníamos la canción en una hora, en lo que se refiere a la parte de la voz principal. Sin embargo, con Robin Zander, de Cheap Trick, las teníamos en 10 minutos, así que podíamos dejar listos tres temas en una mañana, era increíble".

"Como vocalista, Vince tenía mucha personalidad, pero no podía dejar mucho trabajo listo en una sola sesión. Quiero decir, a veces Nikki tenía que cantarle la melodía porque no se había aprendido la canción".

RockFM