Rob Halford (Judas Priest) recuerda cómo fue abrir para Led Zeppelin en 1977 “con niebla y toque de queda”

El vocalista de Judas Priest recuerda cómo, casi por sorpresa, su banda acabó abriendo para Led Zeppelin
Rob Halford (Judas Priest) recuerda cómo fue abrir para Led Zeppelin en 1977 “con niebla y toque de queda”

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En una nueva aparición en el podcast In the Trenches con Ryan Roxie (transcrito por Ultimate Guitar), el vocalista de Judas Priest, Rob Halford, ha recordado cómo su banda acabó abriendo para Led Zeppelin en el emblemático evento A Day on the Green de 1977. Cabe destacar, como curiosidad, que el músico ha explicado que, en aquella época, había un toque de queda, probablemente juvenil, marcado especialmente pronto, a buen seguro a causa del evento musical del que estamos hablando.


En la edición de 1977, además de Judas Priest y Led Zeppelin, participaron bandas como Fleetwood Mac, Lynyrd Skynyrd o Peter Frampton, repartidos en diferentes jornadas a lo largo de los meses de mayo y julio. Estos conciertos, además, fueron los últimos de Led Zeppelin en Estados Unidos, solo seguidos de un par de shows más en Europa. La muerte de John Bonham provocó que el tour de presentación de 'In Trough the Out Door', programado para 1980 en Estados Unidos, no llegase a tener lugar, con la consiguiente disolución de la banda.


En aquel punto, Zeppelin estaban, evidentemente, más que consagrados en el mundo del rock, mientras que Judas Priest, con solo tres discos en su haber, aún no habían saltado al estrellato mundial con discos tan populares como 'British Steel' (1980).


Ahora, Rob Halford recuerda, con cariño, aquella primavera-verano de 1977:


“Fue una experiencia increíble para finalizar nuestro tour, porque Priest llevaba de gira varios meses, tío. Habíamos estado currándonoslo como todos los músicos tienen que hacerlo”.


“Es casi como ser un becario, salvando las distancias. Tienes que aprender sobre tu banda, tu música, los fans que te encuentras alrededor, en este caso, de Estados Unidos. Llevábamos varios meses de gira tocando cinco o seis conciertos, a veces siete, a la semana y, después, viajábamos de una ciudad a otra por la noche”.


“El caso es que estábamos llegando casi al final de la gira y, entonces, nos llegó el rumor, a través de nuestro management, de que Robert Plant había dicho: 'Oye, me he enterado de que Priest está en América. Nos encantaría que abrieran para nosotros en A Day of the Green”.


“¡Qué locura! Lo primero, era uno de nuestros primeros tours en América, lo cual ya es emocionante para cualquier banda y, encima, teníamos esa oportunidad, siendo enormes y locos fans de Led Zeppelin. Estábamos como: '¡Estamos ahí! ¡Decidnos qué necesitáis!'”.


“Así que resultó que el evento iba a tener lugar dos semanas después de que nos avisaran. Por lo tanto, tuvimos que alquilar una habitación en el hotel más barato que vimos, junto a una carretera y con una piscina que estaba verde de la suciedad que tenía, y quedarnos ahí un par de semanas. Durante las 24 horas del día, los siete días de la semana, pasaban camiones de mercancías por la carretera, así que nuestro cuarto y nuestras camas estaban todo el rato temblando”.


“Pero haces lo que tengas que hacer para llegar a ese próximo show. Estábamos ahí y nunca habíamos tocando en un estadio así antes, así que lo único que quedaba era ir hasta allí pensando: '¡Por esto tocamos!'”.


“Y después, llega la parte más loca. Nos subimos al escenario realmente pronto -muy, muy temprano- porque había un toque de queda como a las cuatro de la tarde aquel día, así que teníamos que tocar muchísimo antes”.


“Recuerdo, también, que había una niebla que lo cubría casi todo, como suele hacerlo, y aún así podíamos ver a miles de personas frente a nosotros, gritando emocionados. Y, cuando se disipó, ¡lo que vimos fue una locura! Eran las 10 de la mañana y había como 80.000 personas allí. Dimos dos conciertos y los dos fueron así de increíbles”.


“Y tengo que decir que para nosotros, para Judas Priest, ese fue un momento muy importante, que, además, nos dio a conocer mucho en California porque vino gente de todas partes solo para ver ese show en particular”.


A lo largo de la historia, en Estados Unidos ha habido diferentes contextos en los que se han impuesto toques de queda, sobre todo juveniles, por distintos motivos. No sabemos cuáles fueron los motivos por los que se impuso durante la celebración de A Day on the Green, pero, probablemente, dadas las dimensiones del festival, se intentó evitar que la fiesta se alargase demasiado, peleas, consumo de drogas o situaciones similares. ¡Imaginamos que no le hizo demasiada gracia a los asistentes!


RockFM