Springsteen saca su garra en un concierto inagotable

Madrid acoge esta noche la tercera noche de rock de un Bruce Springsteen que llega pletórico tras más de 60 años sobre las tablas
ALAMY

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Hay fenómenos que son inexplicables y la noche del viernes fuimos testigos de uno de ellos. No sorprende ya, porque Bruce Springsteen lo volverá a hacer hoy mismo, en lo que será su tercera noche en el Metropolitano de Madrid.

Se cumplía su segundo show, venía de cancelar tres fechas en Milán y Praga debido a problemas vocales y sus tres horas de concierto del miércoles 12 no le impidieron asfixiar a sus cuerdas vocales otras tres más el pasado viernes; el derroche sonoro que ofrece su voz es digno de admirar, los gritos en el primero de sus temas, “Something in the Night” me hicieron pensar que, de seguir así, no llegaría al final de la noche, ¡qué equivocado estaba!

Ese comienzo, rememorando su cuarto trabajo ‘Darkness on the Edge of Town’ (1978), sirvió en bandeja de plata un repertorio que no tuvo descanso, la épica de las canciones hacía que tuviéramos las sensación de que era siempre la última del concierto. El jefe bajaba al público, compartía cercanía, regalaba sinceridad, todo desde un pedestal que le hace un ser inhumano.

Su carisma impone, pero lo que rodea su aura está también lejos de ser humano, un bandón como The E Street Band me haría bueno hasta a mí. Soberbio Roy Bittan al teclado, épico Nils Lofgren a la guitarra, genial Max Weinberg a la batería y un Steve Van Zandt que ese día estuvo bastante comedido, pero que gozó de momentos gloriosos interactuando, cabeza con cabeza, con Springsteen, cantando al micro con una sintonía única, casi besándose.

Destacó el saxo del sobrinísimo de nuestro querido Clarence, Jake Clemons, se pasó el juego varias veces, hizo vibrar al mismísimo Boss, al que le delató la mirada cómplice de añoranza de su mayor valedor durante el más de medio siglo dedicado a este increíble oficio. 19 músicos sobre las tablas que lo dieron todo, aunque es una lástima que el sonido del estadio no nos deje disfrutar de unos arreglos que apenas se percibían, y eso que gozamos de un lugar privilegiado junto a la mesa de sonido, por lo que no quiero pensar cómo se escuchaba en la grada.

Hubo tiempo para sorpresas con canciones que debutaban en esta gira, como “The Ties That Bind” de ‘The River’, que arrancó los primeros coros del público, o alguna que no había tocado jamás en directo con la E Street Band, como “The Power of Prayer”, de su último trabajo de canciones originales, ‘Letter to you’.

Los clásicos fueron la guinda del pastel, salpicando cada momento de una gloria sublime, “No Surrender”, cayó al cuarto tema, pero no había llegado el ecuador del concierto cuando empezaron a aparecer “The Promise Land”, “Spirit in the Night”, “Hungry Heart”o “Rancing in the Street”. Con la reivindicación de “Because the Night” se vino abajo el estadio, que no sabía si saltar, cantar o bailar, así que lo hicieron todo a la vez.

Visto con perspectiva, el repertorio fue un auténtico cañón y llegados los bises, nos regaló un momento glorioso con “Born in the U.S.A.”, “Born to Run”, “Glory Days”, “Dancing in the Dark” o “Twist and Shout”, todo con las luces lejos del escenario, alumbrando en todo momento al respetable, para vernos las caras, para cantar juntos, para darnos un protagonismo que no nos merecíamos.

Claro que el concierto necesitaba un momento íntimo y tras abandonar la banda el escenario, se quedó el de Nueva Jersey a solas para interpretar, guitarra en mano, un emotivo “I’ll See You in My Dreams” que despedía una noche de rock que hoy dará la cara una vez más en Madrid antes de aterrizar en Barcelona el próximo 20 de junio en el Estadi Olímpic.

RockFM