No todo son los clásicos: Julian Casablancas (The Strokes) vende un porcentaje de sus derechos de autor

El cantante de The Strokes se deshace de parte de sus derechos de autor y sus másters
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Tal y como informa NME, el cantante de The Strokes, Julian Casablancas, ha vendido al menos una parte de sus derechos de autor y de sus másters a la empresa Primary Wave. La cifra de la operación, al menos de momento, no se ha hecho pública.

Primary Wave no ha desvelado si Casablancas se ha quedado con parte de estos derechos. La venta, eso sí, solo incluye los derechos de la música de The Strokes, no de sus otros proyectos, según apuntan desde la compañía.

Casablancas, de esta forma, se convierte en el último de los muchos integrantes de la industria musical que se deshace de los derechos de su trabajo a cambio de una gran suma de dinero. Otro de los últimos en hacer lo propio fue John Legend, que vendió los derechos de su catálogo a KKR y BMG, quedándose cada compañía con la mitad de la propiedad de su música.

¿Qué diferencia hay entre vender tus masters y tus derechos de publicación?

Se podría decir que los masters son, básicamente, las grabaciones sonoras, mientras que los derechos de publicación se refieren a la composición musical, las palabras y la música. La diferencia, por lo tanto, es que una sola composición musical, como una letra, puede incluir cientos de grabaciones distintas, como versiones o remixes. En muchos casos, los artistas que han vendido su catálogo lo han hecho desprendiéndose, al mismo tiempo, de los derechos de publicación y de los masters al mismo tiempo.

Tus clásicos, en manos de grandes empresas

En los últimos años, no han sido pocas las discográficas y conglomerados empresariales que se han dedicado a adquirir los derechos de publicación y los masters de diferentes artistas. Uno de los últimos ha sido Bruce Springsteen, que se desprendió de ambos por 500 millones de dólares. Otros acuerdos recientes han incluido a ZZ Top (50 millones), Mötley Crüe (150 millones) o Neil Young (150 millones por la mitad de su catálogo).

Si tienes curiosidad por saber el motivo por el que tanto autores venden los derechos de su música, la premisa es sencilla. Compañías como Sony o Hipgnosis, a las que cada vez les ha salido más competencia, ofrecen una cantidad ingente de dinero, equivalente a lo que podrían cobrar por derechos de autor en una o dos décadas, a los autores de los temas. En el caso de músicos de avanzada edad, resulta más económico recibir un gran ingreso de liquidez al momento antes que mantener unos ingresos estables por sus obras que se prolonguen en el tiempo. Por ejemplo, en el hipotético caso de que a Nikki Sixx, que vendió sus temas el año pasado, le hubieran ofrecido 15 o 20 años de ingresos por su música, el bajista se embolsaría directamente todo lo que podría ganar -en potencia- en las próximas décadas por sus canciones. La empresa, mientras tanto, invierte en un catálogo al que le sacará muchísima más rentabilidad en los años venideros e incluso a largo plazo.

"Hay una serie de factores, algunos de ellos arcaicos y que se pasan por alto, como los impuestos: vender un catálogo suele tratarse como una ganancia de capital y, por tanto, se grava a un tipo mucho menor que un cheque por derechos de autor. También está el hecho de que el consumo de música sigue aumentando, con un incremento del 26,3% de las reproducciones de streaming en todo el mundo. Esta cifra recibió un gran impulso de la escucha de temas de catálogo, que aumentó un 19,3% este año y representó el 69,8% de las escuchas totales. Además, los bajos tipos de interés en todo el mundo hacen que megacompradores como la empresa de capital riesgo KKR y el fondo Hipgnosis Songs Fund de Merck Mercuriadis puedan permitirse préstamos baratos, lo que les impulsa a pagar múltiplos más altos y extender cheques más grandes", explicaba la Rolling Stone el mes pasado sobre los motivos por los que cada vez se venden más catálogos.


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