Tom Morello (Rage Against the Machine) recuerda la humillante experiencia que vivió comprando su primera guitarra

El guitarrista de Rage Against the Machine fue humillado en el momento de comprar su primer instrumento
Tom Morello (Rage Against the Machine) y la humillante experiencia que vivió comprando su primera guitarra

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Durante una nueva entrevista con Guitarist Magazine (vía Ultimate Guitar), el guitarrista de Rage Against the Machine, Tom Morello, ha hablado sobre la humillante experiencia que sufrió cuando se compró su primera -y barata- guitarra, así como de su experiencia en Harvard, prestigiosa universidad de la que tiene un título.

"Tuve una mala experiencia cuando me compré mi primera Kay de 50 dólares. El vendedor comenzó a reírse de mí porque la acción (las cuerdas) estaba excesivamente alta. Y fue y me dijo: 'Pero bueno, tampoco hace falta arreglarlo porque no es que vayas a tocar demasiados solos de guitarra, ¿no?'".

"A lo largo de mi vida, he tenido más de un complejo, pero aquel momento se quedó conmigo para siempre. Esa Key fue mi guitarra principal hasta que me compré mi Gibson Explorer. Luego se quedó, durante 30 años, en la casa de mi madre en Illinois":

"Hasta que un día, me levanté alterado, volví a Illinois, cogí mi Kay, se la dejé a mi técnico y dije, 'Vamos a ver qué es lo que tenemos aquí'. Al final la acabé usando en 'The Atlas Underground' (2018). Eso demuestra que las guitarras baratas también pueden ser geniales".

"Quiero decir, mi guitarra 'Creamy' costó 40 dólares y, junto con un amplificador de práctica de 20 vatios, le consiguió a Rage Against the Machine su primer Grammy por 'Tire Me'".

Durante la charla, Morello también explicó cómo fue su experiencia universitaria.

"Estudiar en Harvard mientras tocaba rock and roll fue un desafío. Fue un salto muy significativo porque tenía una gran carga de trabajo y, al mismo tiempo, tenía que tener mi cabeza en la banda. Y, además, a eso hay que añadirle que todos los días toco un buen rato casi de forma obsesivo-compulsiva".

"Acababa de estudiar a las dos de la mañana y entonces me ponía a tocar hasta las 6 como si nada. Me pasaba las noches tocando solo, día tras día. Todo esto no ayudó, precisamente, a mis habilidades sociales, relaciones sentimentales u oportunidades laborales".

"En mis cuatro años en Harvard me perdí, quizás, dos días de práctica por culpa de alguna enfermedad debilitante. ¡Me sentí muy culpable por no tocar durante esos dos días!"

RockFM