No es una broma: Ozzy Osbourne podría ser un mutante

La capacidad del artista para aguantar su ritmo de vida podría deberse a una mutación genética
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Por lo general, llama la atención que ciertas estrellas del rock continúen en pie y con energía teniendo en cuenta el ritmo y la forma de vida que han llevado, y, sobre todo, por el consumo de sustancias. Una de esas personalidades es Ozzy Osbourne, de quien se podría decir que con 70 años nunca se ha privado de nada. 

Según recientes datos científicos, Osbourne tendría una habilidad sobrehumana activada por sus genes. Así como sucede con los X-Men, dicha capacidad extraordinaria podría ser el resultado de una mutación genética que le ha permitido resistir años de abuso de drogas y alcohol. O, al menos, esa es la conclusión alcanzada en un nuevo libro que trata sobre cómo la genética da forma a los individuos de un modo que hasta ahora no había tenido respuesta.

Ozzy es un mutante genético”, afirma Bill Sullivan en su publicación ‘Encantado de conocerme: genes, gérmenes y las fuerzas curiosas que nos hacen ser quienes somos’. Como informó el New York Post, el libro, que toma prestado su nombre de un álbum de 1987 de la banda The Replacements, explica que la empresa Knome, Inc. examinó el ADN de Osbourne en 2010, determinando que no solo está genéticamente predispuesto a la adicción, sino que una mutación única le permite beber en cantidades más grandes de lo considerado como normal. 

Sullivan, quien además es profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana, sugiere que el ADN es responsable de todo, desde nuestras emociones y preferencias alimentarias hasta las orientaciones sexuales y las tendencias políticas: “Después de todos estos años pensando que éramos agentes libres, nos hemos dado cuenta de que la mayoría, si no todo, de nuestro comportamiento no es por voluntad propia. Por mágico que puedas sentirte, tus emociones son puramente biológicas”.

El libro agrega que las experiencias difíciles en la infancia pueden afectar en la forma en la los genes se desarrollan durante la edad adulta. “No solo se meten debajo de la piel; entran en el ADN de las víctimas, marcando su código genético de una manera que apenas estamos comenzando a entender”, escribe Sullivan. 

RockFM