La vuelta de Fito y Fitipaldis a Madrid: ¡Cómo no te íbamos a esperar!

Una pandemia después el bilbaíno aterrizó en la capital para presentar ante 15.000 personas su nuevo disco 'Cada vez cadáver'
La vuelta de Fito y Fitipaldis a Madrid: ¡Cómo no te íbamos a esperar!
  • Dara Chriss

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"Muchas gracias por habernos esperado" dijo Fito cuando decidió tomarse un respiro y hablar con las miles de personas que llevaban 4 años esperándole en Madrid. Y él mismo nos contó que solía hacer ese primer parón antes, pero no fue hasta después de su "Todo a cien", octava canción del concierto, cuando se dió cuenta de que acababa de llegar y que sería un concierto que se llevaría para toda la vida.

Y es que desde ese "20 años 20 ciudades" teníamos todos rojas las orejas de ganas de volver a escuchar a Fito y Fitipaldis. La banda se presentó con "A quemarropa", uno de los buques insignia de este nuevo disco que llegó para tachar esa frase de que hoy en día hay poco rock n roll. Le siguió "Lo que sobra de mí" que fue un puente hasta uno de los primeros grandes momentos de la noche con "Por la boca vive el pez" y "Me equivocaría otra vez". Probablemente era donde Fito quería charlar con el público, pero su cara que decía "ahora sí" mientras tocaba la guitarra y miraba al público que coreaban una y otra vez "no voy a despertarme porque salga el sol" le hicieron imposible parar.

El éxtasis era equivalente a los vuelos que se dió la Fender Stratocaster blanca de Fito hacia las manos de un miembro del staff. Que fueron varios. Y en uno de ellos presentó a los otros 4 artífices que le acompañaban en el escenario. El gran Alejandro "Boli" Climent al bajo, Coki Giménez llevando el ritmo del concierto a la batería, Javier Alzola al saxo, y lo que haga falta, y Carlos Raya en todo, aunque ayer se encargó de la guitarra. El nombre de este último fue coreado por todo el Wizink Center, que sabían perfectente que Fito no sería lo mismo sin Carlos.

Fue un concierto sin invitados donde solo volvieron a subir al escenario Morgan, los teloneros de la gira, para tocar juntos el "Quiero gritar" del nuevo disco. David Schulthess, teclista de Morgan, dio un solo que convirtió la canción en una gran fiesta a la que invitaron a 15.000 personas más. Volvió a volar una vez más la Fender de Fito para tocar la siguiente canción que sería "Cada vez cadáver", tema que da nombre al disco y que marcaría la recta final del concierto. Las tres siguientes: "Tarde o temprano", "La casa por el tejado" y "Antes de que cuente diez". Casi nada

Punto y seguido solo subieron al escenario Fito, Carlos Raya y Nina de Morgan para rescatar de Extrechinato y tú su "Abrazando a la tristeza" y dedicársela a Ucrania y todo lo que está viviendo la gente del país en guerra. Llegó el tan esperado "Soldadito marinero" donde todo el mundo se abrazó y sacaron las linternas del teléfono, que son los mecheros de ahora. Fito empezó a correr de un lado al otro del escenario y a ponerse de rodillas gritando ese "Dime por que estas buscando una lágrima en la arena, después de un invierno malo, una mala primavera..." una y otra vez. Parecía que se acababa todo cuando llegó "Entre dos mares" para volver a levantar a todo el mundo y cerrar el concierto como tantas veces ha hecho tocando el "Acabo de llegar" y cumplir 2 horas y media.

La noche se puede definir con una frase: rock para todos los públicos. Había altos, bajos, guapos, niños, adultos, rubios, morenos... y para todo el mundo fue alucinante. Hoy vuelve a tocar y si tienes la oportunidad de llevar a alguien, hazlo, aunque viva a 1.000 kilómetros de Madrid.

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