Woodstock '99: El peor festival de la historia

Piras de fuego, destrozos y agresiones, un festival para olvidar 
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Cuando se acerca un festival, todo es ilusión. La gente está emocionada de pasar varios días escuchando su música favorita, el buen rollo se apodera del ambiente y las expectativas, por lo general, suelen ser altas. Sin embargo, hay veces en las que las cosas salen mal, ya sea por culpa de promotores codiciosos, la mala organización, espacios poco aptos o porque una panda de desgraciados deciden arruinar la diversión de todos cometiendo fechorías. En Woodstock '99, la celebración de los 30 años de su edición más notoria, todos estos factores se juntaron. 

Con un cartel de lujo en el que estaban bandas como Metallica, The Offspring, Limp Bizkit, Red Hot Chilli Peppers o Rage Against the Machine, el festival parecía estar destinado a ser un éxito. La venta de entradas no pudo ir mejor, más de 220.000 almas se juntaron para disfrutar del evento. Sin embargo, todo comenzó a torcerse rápidamente. 

El primer elemento que provocó el caos fue atmosférico. El tremendo calor que azotó el área neoyorquina durante los días de celebración del festival provocó que casi todos los asistentes sufrieran, más que disfrutar, en un recinto que carecía de césped y que estaba pavimentado con cemento. Sin verde que aliviara el calor, que, al contrario, se alimentaba más por culpa de los materiales de la pista, se manifestó el segundo problema del festival, la sed. 

El alto precio de las botellas de agua, cuatro dólares por botella, acabó resultando fatal para el desarrollo del evento. Las fuentes de agua gratuitas estaban tan frecuentadas que resultaba casi imposible dar un sorbo. Muchas de ellas, por supuesto, acabaron destrozadas. Más de 700 personas tuvieron que ser tratadas por el personal médico por culpa de la deshidratación sufrida. Para colmo, el escenario principal se encontraba a más de un kilómetro del secundario, lo cual provocaba que quien quisiera moverse entre uno y otro tuviera que sufrir una larga y extenuante caminata bajo el ardiente sol. Si una botella de agua costaba cuatro dólares, un trozo de pizza costaba 12, lo cual provocó que las tiendas cercanas también se colapsaran y agotaran, rápidamente, sus existencias. El hambre, la sed y el calor se convirtieron en el preludio de la destrucción. 

Los disturbios estaban por todas partes, incluido el escenario secundario del festival, donde el dúo de rap Insane Clown Posse actuaba. La formación tuvo a bien comenzar a tirar cosas a la audiencia, ya fueran botellas de refresco o billetes de 100 dólares, mirando, satisfechos, como peleaban por ellos. En la grabación del concierto se puede ver como los asistentes se machacan entre ellos solo para conseguir cualquiera de las cosas que cayera desde las tablas. 

Pero eso no fue todo, en el escenario principal se convirtió en una marea de personas haciendo surf sobre trozos de madera arrancados del escenario en el momento de la polémica actuación de Limp Bizkit, donde Fred Dust alimentó más la ira del público. Woodstock ya no era paz y amor, se había convertido en la guerra. Para colmo, durante este show, se produjeron varias agresiones sexuales de extrema gravedad. 

Al día siguiente, todo se terminó de ir de las manos. La gente se arremolinaba en el escenario de estrellas emergentes sólo porque estaba ubicado en el interior de una nave abandonada -aquel Woodstock tuvo lugar en el interior de una base militar-, muchas de las tuberías de las fuentes estaban rotas y provocaban inundaciones, el personal estaba cada vez más alterado y la policía ya había comenzado a hacer detenciones. Sin embargo, durante el set de Red Hot Chilli Peppers, más concretamente en “Under the Bridge”, varios fans comenzaron a hacer tremendas hogeras utilizando madera y botellas de plástico como combustible y unas velas que les había entregado, a modo promocional, una asociación pacifista como encendedor. 

Flea tocaba desnudo mientras Anthony Kiedis admiraba la peligrosa belleza del fuego, afirmando que lo que estaba viendo le recordaba a la película 'Apocalypse Now'. Sin embargo, desde abajo, no todo era tan genial como parecía. El incendio se extendió hasta una torre de sonido que acabó derribada y calcinada, también ardieron varias piezas del mobiliario así como un autobús. La anarquía se había extendido hasta tal punto que la lluvia de barro del concierto de Green Day en 1994 parecía un juego de niños comparado con esto. Mientras tanto, desafortunadamente, los Red Hot versionaban el “Fire” de Jimy Hendrix. 

Fueron 44 los detenidos por la policía y 1200 los asistentes que tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos. Además, durante la actuación de Metallica, uno de los asistentes colapsó y, tras ser llevado al hospital, acabó falleciendo por culpa de un golpe de calor que le provocó una hipertermia fatal. Aquella edición de Woodstock pasaría a ser la más infame de toda la historia de los festivales. 
 

RockFM