'Toys in the Attic': la historia del trampolín de Aerosmith al Hall of Fame

Aprovechando el aniversario de su publicación, recordamos como la banda de Boston se enfrentó a su grabación, y el impacto que generó en ellos
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Locutor RockFM

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La banda de Boston ya tenían dos discos de estudio en su haber, pero fue con el tercero con el que Aerosmith terminaron por dar un golpe en la mesa, y atraer hacia sí la atención del gran público. No en vano, con ‘Toys in the Attic’, el grupo ha vendido, solo en Estados Unidos, unos ocho millones de copias. Hoy se cumplen 45 años de la publicación de aquel álbum, y aprovechamos la ocasión para recordar cómo fue su proceso de grabación.

Aerosmith habían estado inmersos, durante un año, en la presentación de su segundo disco, ‘Get Your Wings’. Y aquella experiencia hizo que se sintieran cada vez más seguros de sí mismos como músicos; de modo, que la banda se propuso tomarse unos meses de respiro y preparar un tercer trabajo. Para ello, volvieron a contar con la producción de Jack Douglas, y trabajar, nuevamente, en los estudios Record Plant (Nueva York). Joe Perry, ha compartido en más de una ocasión que Douglas hizo las veces de sexto miembro del grupo, por su forma de motivar a la banda y de aportar calidad a todo lo que Aerosmith proponían. De hecho, tanto es así, que en la canción “Walk This Way”, Jack Douglas jugó un papel importante. La idea de aquella frase vino de la película ‘El jovencito Frankenstein’. Joe Perry había visto la película, y Douglas empezó a imitar esa escena en la que se menciona el título de la canción. Eso, unido a un riff de corte funk que sacó Perry en una prueba de sonido, les dio a la banda la idea de construir una canción sobre ello. Pero no fue de esas canciones que salieron a la primera. Steven Tyler escribió la letra de la canción… Y la perdió en un taxi. El resto de la banda pensaba que les estaba tomando el pelo. ¿Qué hizo Tyler? Agarró unos auriculares y empezó a escribir sobre la música. Según le venían las letras, se dio cuenta de que no tenía papel donde apuntarlas, pero sí bolígrafo. De manera que empezó a escribir las letras por las paredes del estudio. Cuando las tuvo listas, buscó papel y, ahora sí, les presentó la canción al resto de compañeros.

Para la grabación de ‘Toys in the Attic’, Aerosmith habían traído tres o cuatro ideas para grabar, el resto debían escribirlas en el propio estudio. Esa cierta presión, les empujó a confiar más en su talento. Y fue ahí donde la tarea de Douglas cobró especial relevancia. En palabras de su bajista, Tom Hamilton: “Fue el disco con el que la banda nos sentimos como autenticas estrellas, y con el que realmente aprendimos a producir un álbum y hacer buen uso de un estudio de grabación”. Hamilton, aportó una gran canción como es “Sweet Emotion”. En ese sentido, Tyler le puso letra, junto a Hamilton, Perry hizo un uso memorable del “talk box” con su guitarra, y Joey Kramer aportó una ruptura muy interesante del patrón clásico en la batería. Por cierto, Steve Tyler toca las maracas en la canción, pero como no había ninguna por ahí, parece que empleó unos paquetes de azúcar. “Sweet Emotion” fue uno de los singles del disco, y fue la primera canción con la que la banda entró en Top 40 del Billboard americano.

En total, le llevó dos meses a la banda terminar ’Toys in the Attic’, incluyendo jornadas maratonianas de 16 horas de trabajo. El resultado de aquel esfuerzo tomó la forma de nueve canciones, y un disco que dio sus frutos, tanto a novel comercial, como profesional. Tanto es así que, por ejemplo, “Walk This Way” fue incluida en el Salón de la Fama del Rock and Roll como una de las 500 canciones que dieron forma al rock and roll. 

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