¿Cómo acabó Eddie Van Halen encañonando con una pistola a Fred Durst (Limp Bizkit)?

La historia sucedió en 2001 y no ha visto la luz hasta ahora 
¿Cómo acabó Eddie Van Halen ecañonando con una pistola a Fred Durst (Limp Bizkit)?

 

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¿Cómo acabó una sesión musical amistosa entre Eddie Van Halen y Fred Durst con el legendario guitarrista encañonando al miembro de Limp Bizkit? Según informa Ultimate Classic Rock, la salida de un nuevo libro que firma un director de videoclips, tiene la respuesta.

El volumen es un libro fotográfico llamado 'Eruption in the Canyon: 212 Days & Nights With the Genius of Eddie Van Halen' y que firma Andrew Bennet, mostrando imágenes y anécdotas del periodo que pasó filmando al músico entre 2004 y 2007. Aquella historia, de hecho, acabó bastante mal. Lo filmado por Bennett no le gustó a los miembros de Van Halen, que acabaron teniendo que ir a juicio para disputarse los derechos de aquel metraje. 

Sea como fuere, la historia sucedió cuando Wes Borland dejó Limp Bizkit y, como es natural, la banda necesitaba a un nuevo guitarrista. Fred Durst y Eddie Van Halen se conocieron en una fiesta donde un ejecutivo de una discográfica, en un alarde de genialidad (o de estupidez), decidió que era buena idea que ambos trabajaran juntos. "Sería muy gracioso", repondió Durst. "El mejor guitarrista de todos los tiempos en la peor banda de todos los tiempos". Van Halen, por su parte, se lo tomó en serio y decidió que era el momento de probar. 

Todo parecía ir bien y ambos quedaron en una casa de Beverly Hills. Sin embargo, un solo elementó bastó para provocar que todo se fuera al garete en un solo instante: la marihuana. Durst y sus acompañantes sacaron bolsones de hierba y se pusieron a fumar, provocando que Eddie Van Halen, totalmente opuesto a las drogas, se marchara corriendo dejando todo su equipo detrás. 

Obviamente, Van Halen tenía pensado recuperar todas sus cosas. El guitarrista estaba muy enfadado y, para colmo, Durst no le había llamado en más de un día, así que el bueno de Eddie decidió que era el momento de encargarse del asunto de la manera más violenta posible. 

"Eddie una vez compró un vehículo de asalto en una subasta de objetos militares", explica Bennet en el libro. "Tiene un arma montada que no es legal en la parte de atrás. Eddie condujo el vehículo por Los Ángeles y llegó hasta Beverly Hills, después aparcó y lo dejó arrancado en frente de la casa donde ensayaba Limp Bizkit. Salió sin camiseta, con un moño al estilo samurai en su cabeza, sus pantalones vaqueros atados con una cuerda y botas de combate amarradas con cinta aislante. Teníá una pistola en su mano", continúa. 

Dice Bennett que Van Halen le narró el momento de la siguiente manera: "Ese gilipollas abrió la puerta y le puse mi pistola en su estúpida gorra roja. Le dije: '¿Dónde está mi mierda, gilipollas?' Ese imbécil se limitó a llamar a uno de sus empleados y empezar a gritarle que cogiera mis cosas". El escritor explica cómo acabó el asunto. "Eddie Van Halen se quedó allí delante  la casa en Beverly Hills a plena luz del día, fumándose un cigarro y encañonando a Fred Durst mientras iba y venía de la casa al vehículo de asalto cargando amplificadores y guitarras"

Sin duda, después de enterarnos de esto, queda claro que no conviene enfadar a Eddie Van Halen. Nos hubiera gustado, eso sí, haber podido llegar a escuchar la extraña combinación musical que hubieran formado los dos artistas. 

RockFM