ROCKUMENTALES

Cuando los Beatles tocaban en directo

El documental ‘Eight Days a Week’ nos mostró la beatlemanía en todo su esplendor recordándonos por qué dejaron de dar conciertos los Fab Four.
Imagen de la portada de ‘Eight Days a Week’.

 

RockFM

Locutor RockFM

Tiempo de lectura: 2’

El 15 de septiembre de 2016 se estrenó en los cines de medio mundo el documental ‘Eight Days a Week’, aunque sólo se mantuvo en la cartelera precisamente ocho días. 

Así, hasta el 22 de septiembre de ese año se pudo ver, por primera y única vez en una pantalla grande, treinta minutos del concierto de los Beatles en el Shea Stadium de Nueva York, con imágenes restauradas en 4K y sonido remasterizado en los Abbey Road Studios. Y es que siempre se ha hablado mucho –y casi siempre mal– del sonido poco limpio de aquella histórica actuación de 1965 y en general del mal sonido de los Beatles en directo. “Los Beatles dejaron de actuar en directo porque las fans gritaban tanto que era imposible escuchar su música en vivo. Por entonces no existía potencia de amplificación suficiente como para oírse sobre los chillidos de la masa histérica de fans”. Éste es el mito que se ha repetido como un mantra durante muchos años, y no está falto de razón. Antes de aquel 15 de agosto del ‘65, ninguna banda había tocado ante 55 mil almas enfervorecidas, retenidas por hasta dos mil efectivos de seguridad, que placaban a todo aquel que osaba llegar al escenario. En este sentido el grupo de Liverpool adelantó por la derecha a su idolatrado Elvis, aunque aquel concierto fue todo un desastre en cuanto al sonido. El ambiente era tan ensordecedor, que los músicos apenas podían escuchar lo que salía de sus amplificadores. Pero no es cierto que en aquella época no existiera tecnología disponible para sonar mucho más alto y claro, porque hasta The Who telonearon a los Beatles usando un equipo Marshall mucho más potente que el de Lennon y compañía. La cuestión es que los Fab Four fueron víctimas de la marca británica Vox, que no quería fabricar amplificadores grandes porque pensaba que serían demasiados ruidosos (y caros), y nadie los compraría.

Un momento único
Dirigido por el oscarizado Ron Howard, ‘Eight Days a Week: The Touring Years’ no nos cuenta la historia de los Beatles en su conjunto, sino que profundiza en la época en la que la banda llegó a ofrecer 166 conciertos en noventa ciudades de quince países por todo el globo terráqueo. El documental contó con la colaboración de Paul McCartney, Ringo StarrYoko Ono y Olivia Harrison, además de otras celebridades como Whoppi Goldberg, que con apenas diez años vio a sus ídolos en Nueva York, junto a su madre.

La gestión del éxito
‘Eight Days a Week’ arranca con un concierto de 1963 en el Cine ABC de Mánchester, cuando la beatlemanía sólo estaba circunscrita al público británico. Después vendría Estados Unidos y la conquista del resto del mundo en 1964, su apogeo en 1965 y los daños colaterales de la fama, que ya hicieron acto de presencia en 1966 y que luego los llevó a dejar los escenarios para siempre –a excepción del concierto de la azotea que también aparece a modo ilustrativo en el documental–. Y es que es harto difícil ponerse en la piel de John Lennon, Paul McCartneyGeorge HarrisonRingo Starr (e incluso de Brian Epstein y George Martin) a la hora de gestionar un éxito tan bestial, que provocaba que subiera la bolsa británica cada vez que publicaban un disco. Toda esa responsabilidad hizo mella en unos músicos demasiado jóvenes, que se tomaron aquella histeria colectiva con mucho humor (ahí están las dos películas en las que se interpretaron a ellos mismos; ‘A Hard Days Night’ de 1964 y ‘Help!’ de 1965), hasta que la cosa dejó de hacerles gracia. Eso sí, aquel fanatismo tan pernicioso permitió tener a muchos seguidores que quisieron ser como sus ídolos y acabaron siéndolo, aunque con una repercusión algo menor como reconocen en ‘Eight Days a Week’.

RockFM