Van Halen: contratos kilométricos y un M&M marrón

Recordamos una de las excentricidades más famosas de la historia... ¿O tenía sentido?
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Hablar de Van Halen sea, posiblemente, hablar de la banda más grande que ha pisado este planeta. Hay quien estaría de acuerdo con ello, y habrá quien no lo esté. Pero lo que parece indudable, es que Van Halen sentaron un precedente en lo que a la gestión de grandes bandas se refiere. Ya sea desde lo musical (Eddie Van Halen revolucionó la forma de tocar la guitarra eléctrica y David Lee Roth representó la imagen de frontman salvaje) o desde le empresarial. Y esta última parte es la que vamos a recordar hoy.

Hay un hombre que destacó en el desarrollo de la marca Van Halen: su mánager, Noel Monk. Fue él quien consiguió liberar al grupo de un contrato abusivo con Warner Bros. (por el que Van Halen firmaron renovar el contrato cada dos años de por vida); o quien hizo que la banda se ocupara de gestionar su merchandising. Esto último esconde unas cifras impresionantes. Monk recuerda que en 1982, cuando el grupo se encontraba en uno de los picos de popularidad de su carrera, facturaban 250 mil dólares en merchandising... Cada noche de concierto.

Sin embargo hay otro miembro de la banda que tenía una gran visión empresarial: su cantante, David Lee Roth. Es a él a quien se le atribuye la 'excentricidad' de que hubiera un bowl de M&M's en el camerino de la banda, pero que no contuviera ni uno solo de  color marrón. Si veían uno, el grupo no saldría a tocar, pero cobrarían como tal, por compensación. Pero esta cláusula no era un excentricidad, tenía un sentido.

Roth recuerda que Van Halen fueron la primera banda en desplegar una puesta en escena que incluía un juego de 850 focos. Por aquel entonces, finales de los 70 y principios de los 80, muchos de los recintos en los que tocaba la banda no estaban aún preparados logísticamente para recibir tal despliegue. Había noches en que el staff de Van Halen tardaba entre ocho y nueve horas en montar todo el escenario. Roth recuerda que, por ejemplo, muchos de estos recintos ni siquiera contaban con un acceso de carga. A eso había que unir que muchos promotores de la época aún tenian un visión del negocio algo 'pícara' (vamos que no se leían el contrato). Y ahí entraba en juego la estrategia de David Lee Roth. El cantante recuerda que el contrato de Van Halen era grueso como una guía telefónica; y para asegurarse de que los promotores se leían el contrato y, por tanto, las medidas de seguridad que eran necesarias, incluían entre medias la cláusula de los M&M's (ni uno solo marrón). De modo que si se encontraban uno marrón, significaba que el promotor no se había leído el contrato y, posiblemente, peligraba la seguridad del concierto. Ahí estaba el misterio... Ahora, alguna excentricidad tendrían (o, no, quién sabe).


 

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