El día en el que Alice Cooper rozó la muerte: así estuvo a punto de fallecer en mitad de un concierto

Recordamos aquel incidente que vivió Alice Cooper un 7 de abril de 1988 en Wembley, y que pudo haberle costado la vida
El día en el que Alice Cooper rozó la muerte: así estuvo a punto de fallecer en mitad de un concierto

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Estamos inmersos en pleno fin de semana de Halloween. Días y noches de terror en las que estamos rememorando los momentos más tétricos y peligrosos que han vivido nuestras grandes estrellas del rock. Aquellos instantes en los que su vida estuvo en juego, apariciones fantasmales o los accidentes más insospechados. Este es el caso de Alice Cooper, quien sufrió en sus propias carnes un incidente que podría haber acabado de una manera muy diferente.

Cuando voy al circo y veo a un domador metido en una jaula con doce tigres, siempre cabe la posibilidad de que uno de esos tigres no haya captado el mensaje. Así mismo, cuando ves a un artista subido a un cable a considerable altura, en cuestión de un segundo puedes ser testigo de una tragedia. Siempre quise eso en mis espectáculos: ‘puede que quienes vengan a vernos, lo hagan por última vez’”. Así de rotundo se muestra Alice Cooper a la hora de diseñar sus espectáculos, el artista a quien se considera como el padre del “shock rock”.

Desde que Cooper arrancó su carrera musical, siempre ha tenido en mente convertir sus conciertos en algo más que música: una experiencia. La muerte le ha rondado en cada espectáculo desde entonces: guillotinas, electrocuciones, ahorcamientos… Y no solo en sentido figurado, también, literalmente. El accidente tuvo lugar el 7 de abril de 1988, durante los ensayos de su concierto en el estadio de Wembley (Londres).




El número del ahorcado lo había estado ofreciendo ya desde primeros de los 70, pero aquel 7 de abril algo salió mal: la cuerda de piano (que hacía las veces de seguridad) se tensó tanto del uso que se partió en un instante: “Todo tiene un límite de uso, y después de tantos conciertos no pensé en cambiar la cuerda. En un instante se partió, y pude oír como la soga golpeó mi barbilla. No sé cómo, pero reaccioné inmediatamente echando mi cabeza hacia atrás, de modo que mi cabeza se deslizo fuera de la soga. Debí reaccionar en una fracción de segundo, porque si la soga se hubiera agarrado alrededor de mi cuello, el desenlace hubiese sido otro. Caí al suelo y me perdí el sentido”.

Darle el mayor sentido de realismo a sus espectáculos es algo que Alice Cooper lleva como dogma. Incluso sus músicos participan en el espectáculo: durante una época recreaba las escenas de lucha de ‘West Side Story’ y lo hacían con navajas de verdad: “Sería traición hacerlo con navajas de juguete. Eso no sería Alice Cooper”. Bueno, tanto es así que a los nuevos músicos que se unen a la banda les suele decir algo así: “Te vamos a pagar, verás mundo y te pondremos puntos”. Ya sabes, ¡el espectáculo debe continuar!


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