El día que Los Beatles casi mueren enterrados en golosinas

Una lluvia de chucherías casi acaba con el conjunto de Liverpool
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Muchas veces hemos escuchado la expresión “a nadie le amarga un dulce”, pero estamos seguros de que The Beatles no están muy de acuerdo con este dicho.

En el año 1964 los cuatro de Liverpool eran el grupo de moda y sus fans se contaban por miles allá donde tocaban. Esto seguramente hizo que muchas noches Paul, John, George y Ringo durmieran con el pecho hinchado porque sabían que su banda era la más conocida del mundo, pero también les hizo vivir situaciones peligrosas. Peligrosas y absurdas.

En una entrevista que el grupo dio el año anterior en Inglaterra George Harrison dijo que su golosina favorita era una llamada “Jelly Babies”, de hecho hizo el comentario de que a John Lennon le gustaban tanto que las había llegado a robar en alguna ocasión. Como te podrás imaginar las cajas de chucherías que el grupo recibió después de esa entrevista se contaron por miles.

Hasta esa fecha el único peligro que podía afectarles era un empacho por comerse más Jelly Babies de la cuenta, pero la broma de las golosinas se complicó cuando The Beatles fueron a tocar a Estados Unidos por primera vez.

Los ingleses tuvieron un recibimiento apoteósico, ya que unas ocho mil personas asistieron al concierto que dieron en el Coliseo de Washington. El ruido de la multitud era tan insoportable que hasta la policía que asistió para controlar la seguridad usó balas a modo de tapones para los oídos. El lleno era absoluto y, cuando la banda salió a tocar, una lluvia de Jelly Babies inundó el escenario para obsequiar a los ingleses como se merecían, pero había una pequeña diferencia con respecto a los conciertos de su país: los Jelly Babies de Inglaterra eran blandos y los de Estados Unidos eran duros. Lo que quería ser un regalo se convirtió en un peligro.

El propio George Harrison contaba así a un reportero de Nueva York lo que pasó:

“Esa noche fuimos brutalmente golpeados por esas malditas chucherías. No tienen Jelly Beans blandos allí, tienen Jelly Beans duros. Para empeorar las cosas, estábamos en un escenario circular, así que nos cayeron por todos lados. Imagina esas pequeñas balas duras como piedras que caen sobre ti desde el cielo. Si un Jelly Baby te golpea en el ojo, se acabó, estás ciego. No nos importa que la gente lance serpentinas, pero los Jelly Babies son un poco peligrosos, ¿entiendes? ... De vez en cuando, uno golpeaba en una cuerda de mi guitarra y sonaba una nota incorrecta mientras intentaba tocar ".

La fiebre por obsequiar a The Beatles con esa chuchería continuó durante todo el año, pero, por suerte para ellos, los fans terminaron por entender que tanto dulce podía amargarles la existencia.

RockFM