El día que Michael Jackson "robó" los derechos de las canciones de The Beatles

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Cuando grandes estrellas de la música como los Beatles tuvieron que expandir sus horizontes también hacia lo empresarial, no se esperaban que las cosas pudieran llegar a salir mal. Northern Records, la compañía fundada por la banda y que poseía todos los derechos de autor de sus canciones fue fagocitada por ATV Music, una gran compañía comandada por el magnate Lew Grade, en 1969. Esto propició varias batallas legales pero, al final, los músicos se quedaron sin los derechos de sus propios temas.

En 1975, McCartney y Michael Jackson se conocieron y, a medida que pasaron los años, comenzaron a colaborar en diferentes canciones como “Say, Say Say” (1983), forjando una relación bastante cercana. En una de estas ocasiones, el ex-Beatle le contó al Rey del Pop uno de sus secretos de inversión para poder sufragar el agujero que le había provocado perder los derechos de sus canciones ante ATV. Paul había comenzado a adquirir derechos de otros músicos para poder ganar dinero con los royalties de sus canciones. Michael Jackson bromeó con McCartney diciéndole que, algún día, él compraría todos sus temas. 

Lo cierto es que no pasaron muchos años hasta que la promesa se hizo realidad, porque, en 1985, Michael Jackson compró todo el catálogo de ATV por la friolera de 47,5 millones de dólares. Antes, su abogada preguntó a Yoko Ono y a Paul McCartney si querían adquirir el catálogo de la empresa. La viuda de John Lennon no mostró ningún interés en los temas y el antiguo Beatle no podía permitirse pujar por él. De esta manera, el Rey del Pop ahora tenía, en propiedad, todas las canciones de los Beatles salvo una, “Penny Lane”, que el entonces propietario de ATV, Holmes à Court, quiso quedarse para poder regalarle a su hija. 

Al parecer, el bajista no estaba nada contento con lo que su amigo había hecho y, entonces, decidió escribirle varias cartas. Aún con todo, Jackson no contestó a ninguna de ellas y calificó aquella acción como “sólo negocios”. Es muy probable que, a día de hoy, el bueno de Paul McCartney todavía se arrepienta de haberle contado su secreto a Michael. 

Este no fue el final de la historia, ya que las canciones tan sólo duraron diez años en poder del Rey del Pop. En 1995, por culpa de varios problemas financieros, Michael Jackson tuvo que vender la mitad de las acciones de ATV a Sony, empresa que, años después de su muerte, acabó comprando el catálogo entero de temas de los de Liverpool, así como el resto de la empresa. No sería hasta 2018 cuando Paul McCartney intentaría reclamar la propiedad de sus temas a través de medidas legales. Al final, llegó a un acuerdo privado con la compañía del que no trascendieron detalles. 

Nunca sabremos hasta qué punto el Beatle ha conseguido recuperar sus canciones, años después de haberlas perdido, pero, en cualquier caso, parece que nunca dejará de arrepentirse de haberle dado aquella lección al Rey del Pop. 

RockFM