El día que Pearl Jam creó Coachella

Eddie Vedder y los suyos supieron cómo montárselo 
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Con los precios de sus tickets por encima de los 400 dólares y sus pases VIP a más de 900, Coachella se ha convertido en uno de los festivales más “pijos” a los que uno puede permitirse acudir. Su cartel, además, no es muy apto para rockeros, ya que por sus escenarios han desfilado músicos de géneros muy alejados como Jay-Z, Alicia Keys, Eminem o Beyoncé. Sin embargo, Eddie Vedder fueron los responsables de la primera chispa de lo que se acabaría convirtiendo en uno de los festivales más rentables de la historia. 

Todo empezó cuando la banda comenzó una dura batalla legal con la compañía Ticketmaster. Los miembros de Pearl Jam veían cómo, poco a poco, los precios de sus entradas iban aumentando y sabían que eso lo iban a sufrir los fans. La idea de la formación era mantener los precios de sus entradas por debajo de los 20 dólares, lo cual les llevó a emprender una pugna con la empresa que, finalmente, acabarían perdiendo. 

En el año 1993, la banda se encontraba buscando recintos alternativos donde poder acudir a tocar, fuera donde fuera. Pearl Jam era capaz de concentrar un montón de gente en cualquier localización, pero tenían que luchar contra los promotores y la gran compañía que encarecían los precios de sus boletos. Uno de los candidatos era el Empire Polo Club, que contaba con una basta explanada llena de césped y se situaba en la localidad de Indio, California. 

Aunque se encontraba lejos de Los Ángeles, donde todas las estrellas del rock daban sus conciertos, aquella pequeña localidad ofrecía las condiciones perfectas para organizar un gran show. Así fue, porque 25.000 almas se acercaron hasta las inmediaciones del pueblo para escuchar a tocar a la banda. El concierto duró una hora y tres cuartos, y contó con una anécdota propia: mientras sonaba el tema “Shoe the Shoesless”, la gente comenzó a tirar zapatos al escenario, lo cual provocó el enfado de Eddie Vedder que, hastiado, abandonó el escenario. Sin embargo, tras un rato, Pearl Jam volvió al escenario y completó su setlist. El show había sido un éxito. 

Esto le dio una idea al promotor Paul Tollett, que buscaba darle un impulso a su compañía, Goldenvoice. ¿Si Pearl Jam había funcionado así de bien en Indio, por qué no hacer un festival completo en el mismo lugar? La idea tardó varios años en gestarse pero, finalmente, en 1999 se pudo organizar la primera edición de Coachella. De cabezas de cartel, era posible ver a Beck, The Chemical Brothers, Morrisey, Tool, Rage Agains the Machine o Ben Harper, entre otros. Además, todo aquel que asistiera podría aparcar gratis y recibiría una botella de agua según entrara al recinto. Aún con todo, el festival no alcanzó los 75.000 asistentes que se había propuesto, y sólo consiguió reunir a 17.000 en su primera jornada y a 20.000 en la segunda. Las entradas costaron 50 dólares por día y la organización perdió casi un millón de dólares.

La salvación del festival vendría de la mano de Perry Farrell, cantante de Jane's Addicition, que aceptaría reunir a la banda después de su separación para dar un -en principio- único concierto. Este gancho consiguió vender una gran cantidad de entradas para el show, lo cual permitió que se siguiera celebrando y alojando posteriores reuniones de grupos como The Stone Roses o My Bloody Valentine. 

Poco a poco, el evento se iría convirtiendo en el conglomerado de grupos con, casi siempre, cabezas de cartel de pop más mainstream que conocemos hoy. Pero no hay que olvidar que, si toda la opulencia de Coachella existe, es gracias a que un día Eddie Vedder y los suyos lucharon para mantener las entradas de sus conciertos a un precio razonable. 

RockFM