El heavy metal "toma" el Senado Estadounidense

Dee Snider, cantante de Twisted Sister, hizo callar a varios políticos con un contundente discurso
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En el momento de máximo esplendor de la carrera de Twisted SisterDee Snider y los suyos fueron golpeados por un contratiempo inesperado. En esta ocasión, no se trataba de una legión de fans enfadados, de tensiones en la formación o de un crítico musical que les pusiera verdes, sino de una institución respaldada por el Gobierno de Estados Unidos.

Encabezado por Tipper Gore -la mujer del senador Al Gore, que llegaría a ser vicepresidente de los Estados unidos- el PMRC (Parents Music Resource Center) decidió incluir “We're Not Gonna Take It”, junto con otras 14 canciones, en una lista llamada “Las Quince Asquerosas”. Este “ranking” incluía temas de AC/DC, Cindy Lauper, Prince o Motley Crüe y denunciaba el contenido de sus letras. El objetivo final de la asociación, que estaba integrada por las esposas de varios senadores, era clasificar, al igual que las películas, a la música por las edades en las que está recomendado escucharlas, esconder las carátulas que mostraran imágenes explícitas, obligar a las televisiones a dejar de emitir determinados videoclips y presionar a las discográficas para rescindir los contratros de los artistas que hablaran sobre determinados temas. Muchas cadenas de supermercados dejaron de vender discos de rock y, además, muchas disqueras aceptaron poner la icónica etiqueta de “Parental Adversory” en la portada de sus álbumes.

La gota que colmó el vaso fue que “We're Not Gonna Take It” fuera señalada por el simple hecho de que, en su videoclip, la banda “golpeaba” a un padre que impedía disfrutar del rock a un niño, que acababa convirtiéndose en Dee Snider y, junto al resto de Twisted Sister, demostraba su actitud rockera a lo largo de la casa. El metraje era completamente inocente, con una dinámica que parecía casi de dibujos animados.

El cantante de la banda acabó yendo, junto a Frank Zappa y John Denver, a declarar al Senado estadounidense, donde ya habían comparecido psicólogos y profesores, entre otros, intentando desprestigiar el heavy metal. Estaba claro que los testigos estaban comprados para dejar mal al estilo y dar la razón a las esposas de los senadores. La puntilla iba a llegar con la declaración de Snider, ¿cómo se iba a defender un rockero melenudo y tatuado, que no iba ni en traje, de aquel grupo de censores?

Cuando Snider comenzó a hablar, acabó callando la boca de más de uno, especialmente de Al Gore. El vocalista demostró que, aunque le hubieran juzgado por su aspecto, no era ningún loco sin cabeza, sino que compaginaba su faceta como músico con la de padre de familia sobrio y responsable. Al preguntarle Tipper por las referencias obscenas de “Under the Blade”, Dee le explicó que la canción había sido compuesta por el miedo que sintió el guitarrista de la banda antes de una operación de garganta y dejó caer, que toda la indecencia que veía en su música era producto de su propia mente sucia. Según narró el músico años después, la cara de Al Gore al oír esto fue un verdadero poema.

Curiosomente, cuando Al Gore comenzó a interrogar a Zappa y a Denver, cuyas declaraciones fueron contundentes y afiladas, lo primero que les dijo es que era “un gran fan de su música”. Cuando llegó el turno de Snider, antes de que pudiera formular la segunda pregunta, el cantante le preguntó si no iba a decirle, también, lo fan de su música que era, ante lo que todo el mundo estalló en una carcajada.

Snider aguantó, con elegancia e inteligencia todas las embestidas de los políticos hasta llegar al último senador, que le preguntó si no sentía que era irreal pensar que los padres pudieran escuchar todos los álbumes que sus hijos adquirían. La respuesta del cantante fue tan contundente como definitiva, no pensaba que, teniendo en cuenta que como mucho un adolescente se compraba un disco a la semana -o incluso al mes-, fuera un problema dedicar una hora cada siete días para repasar las canciones que sus hijos oían. Aquella asociación de padres tan preocupada no estaba dispuesta a dedicar tiempo real a sus hijos.

A Snider le cayeron algunas críticas por salirse de su personaje, entre ellas las de músicos como Alice Cooper, aunque al final la historia le dio la razón. Lo único que consiguió lograr la PMRC fue que se pusieran etiquetas en los discos de contenido más sensible, aunque, con el tiempo su importancia se convirtió en un elemento vestigial y parodiado. Las quejas contra la asociación hicieron más ruido que el propio organismo a lo largo de los años porque grupos como Megadeth, Anthrax, Dead Kennedys o NOFX, entre muchos otros, han compuesto canciones contra este comité y sus pretensiones censoras, incluso los integrantes de Rage Against the Machine se desnudaron y se pusieron cintas en la boca en señal de protesta en el festival de Lollapalooza 1993.

El intento de censura de Tipper Gore y las suyas acabó resultando un fracaso, juzgar a Dee Snider por sus pintas, también. Y es que nunca se debería juzgar un libro por su tapa y un disco, tampoco.

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