Hoteles destrozados y un hospital psiquiátrico: Keith Moon y su espiral destructiva

El batería de The Who vivió un preludio de su propio final en 1976
ctv-rgy-keith-moon

Tiempo de lectura: 2’

Un día de agosto de 1976, Keith Moon acabaría metido, por segunda vez, aquel año, en un hospital tras ser obligado a meterse en una ambulancia en Miami. Quedaban dos años para su trágico final pero el músico aún no lo sabía, y es que el batería de The Who no escarmentaba. 

Ya en marzo de aquel mismo año, el batería perdió el conocimiento delante de 15.000 fans en un concierto en Boston, poco después de que comenzara el espectáculo. Aunque en un principio se culpó del accidente a una gripe, lo cierto es que estaba claro que era una mentira. Al final, la banda se vio aceptada a reconocer la realidad: una dosis casi letal de alcohol y barbitúricos habían tenido la culpa de aquel episodio. La noche siguiente, Moon acabaría en el hospital tras destrozar su habitación y provocarse heridas que podrían haber acabado con su muerte, desangrado, de no haber sido por la intervención de Bill Curbishley. Nada de esto supuso una sorpresa para nadie, puesto que tres años antes, Moon se había desamayado en el escenario después de tomar tranquilizante para caballos y había tenido que ser sustituido por un fan en pleno concierto.

Cuando Moon llegó a Miami y se alojó en el Fontainebleau Hotel, los que sí se sorprendieron fueron los trabajadores del lugar, que no sabían de la costumbre que tenía el músico de destrozar los lugares donde se alojaba, habiendo llegado a, entre otras cosas, reventar inodoros con potentes petardos. Cuando llegó la policía, lo hizo atendiendo a una llamada que indicaba que alguien con problemas psiquiátricos estaba causando problemas. Sin embargo, para el momento en el que consiguieron entrar en el hotel, Moon ya estaba tendido en el suelo, inconsciente, después de haber tenido un episodio de lo más violento. The Who, aquella vez, no tuvo que cancelar shows. 

Y es que, cinco días después, Keith ya estaba hablando con la prensa, afirmando que se encontraba bien. Se sentía mareado y, por lo visto, la presión y el exceso de trabajo le había hecho perder la cabeza. Tras trabajar demasiado los dos días previos, el batería había tenido lo que él llamó un “breakdown”. Eso sí, toda aquella conversación sucedió desde un hospital psiquiátrico y con un historial de lo más extenso de abuso de sustancias. La gente del entornó de Moon ya estaba resignada, The Who no quería despedirle por miedo a que se pusiera peor. 

Ocho días después del accidente, Keith salió del psiquiátrico y se fue a Los Ángeles, diciendo que se iba a construir una casa en Malibú. The Who acabó con las nueve fechas que les quedaban en Eestados Unidos, sin accidentes pero con poco éxito. Aquellos shows fueron algunos de  los últimos del batería girando con la banda. La trágica historia de Moon llegaría a su final tiempo después.

RockFM