Jim Morrison: borracho, desnudo y cazado por el F.B.I.

El 4 de abril de 1969, Jim Morrison llegó a uno de los puntos más bajos de su carrera
Jim Morrison tras ser arrestado

 

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Como genio incomprendido que era, Jim Morrison nunca se caracterizó por su respeto a las autoridades, su decoro o su amor por el orden público. El frontman de The Doors era un rockero escandaloso que no le tenía miedo a nada, pero que, por otro lado, también supo que estaba metido en serios problemas cuando se entregó al F.B.I. un 4 de abril de 1969, el cantante se enfrentaba a varios cargos por "exposición indecente" entre otras cosas. 

Todo comenzó con un concierto de The Doors en Miami el 1 de marzo de 1969. La expectante audicencia se llevó una sorpresa desgradable cuando Jim Morrison apareció, tambaleándose visiblemente borracho, en el escenario, solo para desnudarse delante de todo el público. A día de hoy sería algo anecdótico y polémico, pero posiblemente estaría lejos de ser un acto criminal. No fue así en aquella época.

Sin embargo, algo jugaba a su favor, en aquella época, no había legiones de fans con teléfonos móviles y mucho menos con cámaras, redes sociales ni nada de parafernalia similar. Eso significaba que, en realidad, no había ninguna prueba de que aquello hubiera sucedido, así que los abogados del músico le recomentaron que colaborase con las autoridades. El juicio comenzó el 12 de agosto de 1970.

Aunque Morrison se declaró inocente del cargo de "indecencia pública", el cantante admitió que su actitud tendía hace la autodestrucción. "Creo que simplemente me han alimantado con la imagen que se ha creado alrededor de mí, la cual, a veces consciente y otras inconscientemente, yo alimento", explicó en una entrevista durante aquella época. "Era demasiado para digerir y simplemente le di fin en una gloriosa tarde. Supongo que lo que trascendió es que le dije al público que eran una panda de malditos idiotas por ser miembros de una audicencia. ¿Qué están haciendo de todas formas? El mensaje básico es que no estáis ahí para escuchar un puñado de canciones de unos buenos músicos. Estáis ahí por otro motivo. ¿Por qué no admitirlo y hacer algo al respecto?", finalizó.

Lo cierto es que, en 1968, el FBI ya tenía la mirada puesta en él, habiendo redactado un informe sobre su persona que ocupaba la friolera de 80 páginas. En 1967, el músico también había sido arrestado durante un concierto en Connecticut por "destar todos los frenos con intención de provocar el caos en una gran masa de gente". El informe del arresto continuaba diciendo lo siguiente: "El espectáculo de Morrison duró una hora, durante la cual cantó una sola canción mientras gruñía, gritaba y hacía gestos junto a frases provocativas. Gritó obscenidades y se expuso ante la gente". El cantante era un verdadero dolor de cabeza para la policía. 

Jim Morrison tenía todas las papeletas para llevarse un rapapolvo en esta ocasión y, en efecto, así es como sucedió. El 20 de septiembre de 1970, Morrison fue declarado cumpable de todos los cargos menos de uno, relacionado con el alcohol. En definitiva, al músico le tocó pagar 50.000 dólares, hacer ocho meses de trabajos comunitarios -sumando todas las penas- y, además, una multa extra de 500 dólares. Casi nada. 

Sin embargo, la historia no acabó aquí, porque ni los fans del músico ni sus abogados, que apelaron la decisión del juez. Por desgracia, Morrison murió antes de que el caso se pudiera cerrar. No fue hasta 2010 cuando el gobernador de Florida en aquel momento, Charlie Crist, hizo oficial el indulto al cantante, delcarando la sentencia como un "borrón" y afirmando que aquellos eventos "podrían o podrían no haber pasado". 

Aquel perdón llegó tarde, aunque, seguramente, la manera en la que alimentó la leyenda del músico le hubiera merecido la pena al bueno de Jim. 

RockFM