Judas Priest: cuatro décadas de 'British Steel'

Publicado un 14 de abril de 1980, el sexto trabajo de Judas Priest terminó por enfocar a la banda en lo que mejor saben hacer: heavy metal
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Locutor RockFM

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El mismo día que unos jóvenes Iron Maiden debutaban en esto de la música con su disco homónimo, Judas Priest se lanzaban a publicar su sexto trabajo, 'British Steel'. Ya el nombre y la portada dejaban claro de qué iba la vaina: heavy metal apto para su consumo. La idea fue perfecta, ya que, por un lado, situó a Gran Bretaña y a la banda como la punta de lanza del heavy y, por otro, la cuchilla que aparece en la portada, no dejaba rastro de sangre en su portador. Hoy se cumplen cuatro décadas de la publicación de 'British Steel', y aprovechamos para recordar algunas de sus peculiaridades.

El disco en sí contiene dos grandes himnos de Judas Priest: "Breaking the Law" y "Living After Mindnight". Especialmente esta segunda pieza le brindó la oportunidad a Judas de poder acceder a las radios musicales y dar muestras a un publico más amplio de lo que se estaba cociendo en la Nueva Ola de Metal Británico. De hecho, aquel disco le dio ala banda una dirección clara a seguir. Su cantante, Rob Halford lo recuerda  de esta manera: "Creo que es donde encontramos nuestro camino. Hasta entonces, aunque habíamos trabajado bien, había la sensación de que no teníamos el foco apropiado".

El disco se grabó, como muchos de la época, en un tiempo récord. En un total de 24 jornadas de trabajo, 'British Steel' estuvo listo para ser mandado a impresión. Judas Priest eligieron la casa del beatle Ringo Starr (Tittenhurst Park). Ringo estaba fuera esos días, pero le dejó a la banda algunas indicaciones de qué no hacer (como bañarse en el lago, o montar en moto dentro de la propiedad) que, contra todo pronóstico, la banda se vio "obligada" a saltarse (Ringo, no te preocupes, seguro que tú también te saltaste alguna que otra norma). Tratadas aparte, la banda se instaló en casa de Starr y crearon una atmósfera de trabajo especial: "Cada uno nos instalamos en una habitación disitinta, y se creó una energía que funcionó muy bien. Creo recordar que K.K. se instaló en la habitación donde se encontraba el famoso piano blanco con el que Lennon filmó el vídeo de "Imagine". 

Otra de las peculiaridades del disco fue como Judas Priest enfrentaron su proceso de grabación. Según Glenn Tipton, la banda no tenía compuesto ni ensayado todo el materia. De hecho, buena parte de las canciones se crearon durante esos 23 días en casa de Ringo: "No puedo recordar por qué hicimos algo así. No lo habíamos hecho hasta entonces, y no volvimos a hacerlo en el futuro. Teníamos en torno al 60 por ciento del disco preparado". Pero aquello funcionó. No había presión desde el exterior, y el grupo trabajó como si de un reloj suizo se trata, en la composición y grabación del álbum.

Otro de los grandes detalles, ya icónicos, de 'British Steel' es la portada que comentábamos al comienzo. El diseño corrió a cargo de Rosław Szaybo, y la fotografía vino de la mano de Bob Elsdale. Obviamente, no había software de diseño esos años, y todo el proceso fue artesanal. Se creó una cuchilla de aluminio más grande de lo normal, en la que se imprimió el nombre de la banda y el título del disco. Una cuchilla que Elsdale mantuvo como recuerdo en su oficina... Hasta que alguien se la robó. 

Judas Priest no fueron los únicos en publicar una obra maestra en 1980. Ya compartimos que Iron Maiden debutaban, mientras que otras bandas más veteranas publicaban trabajos soberbios: AC/DC ('Back in Black), Motörhead ('Ace fo Spades), Black Sabbath ('Heaven and Hell) o, por ejemplo, el debut de Ozzy Osbourne en solitario ('Blizzard of Ozz) entre otros. Fue, sin duda, un año glorioso.

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