Las verdaderas heroínas que marcaron a Janis Joplin

Más allá de sus adicciones, recordamos cómo Nina Simone, Aretha Franklin o Etta James fueron las pioneras que inspiraron la carrera de “La Bruja Cósmica”.
Imagen de Janis Joplin en su apartamente de San Francisco.
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Locutor RockFM

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Durante el confinamiento, a primeros del mes de abril, volví a ver el documental de 2016 ‘Janis: Little Girl Blue’. En él, la californiana Amy J. Berg nos descubría cómo se mostraba la artista con sus seres queridos, a través de las cartas que la propia Janis mandaba a su familia y amigos. Eso –sumado a las declaraciones de sus ex parejas, amantes y compañeros de profesión– nos dio otra visión de la personalidad de la texana; mucho más poliédrica que la del cliché de la estrella atormentada por su pasado, que esquiva el dolor emocional, maltratando su cuerpo y su mente por sentirse profundamente sola e infeliz... Pues no. Janis Joplin fue muchas cosas y seguramente nadie sabe con exactitud qué es lo que le llevó a perder la vida prematuramente cuando acababa de dejar la heroína. Bob Weir decía en el documental que quizá quiso darse un último homenaje.

En cualquier caso, las verdaderas heroínas que marcaron a la leyenda fueron estas heroínas:

Ma Rainey
Conocida como “La Madre del Blues”, fue una las primeras afroamericanas que sacó un disco. Pero, aunque empezó a cantar en la iglesia con doce años, no pudo grabar ninguna de sus cien canciones hasta que cumplió los cuarenta, entre 1923 y 1929…



Bessie Smith
La denominada “Emperatriz del Blues” comenzó cantando en cabarets, amadrinada por Ma Rainey, hasta que Columbia Records la descubrió en un club de Alabama y grabó su primer disco en 1923. Catorce años más tarde murió en un accidente de tráfico y en 1970, Janis Joplin colaboró en la construcción de una lápida con este epitafio: “La mas maravillosa cantante de blues del mundo nunca dejará de cantar”.



Big Mama Thornton
Hija de un predicador y de una mujer que cantaba en la iglesia, Willie Mae prefirió el blues al góspel. Con catorce años se fue de gira con la Hot Harlem Revue de Sammy Green y, además de aprender a tocar la armónica y la batería de forma autodidacta, aprendió a cantar fijándose en Bessie Smith y Memphis Minnie. La primera versión de “Hound Dog” la grabó ella en 1952, y a principios de los sesenta, compuso “Ball And Chain”; la canción que luego versionó la Big Brother & The Holding Company.



Billie Holiday
Desde muy joven, la gran diva del jazz tuvo una vida turbulenta y su refugio fueron los discos de Bessie Smith. Fue una de las primeras mujeres negras que consiguió cantar con una orquesta de músicos blancos, y eso teniendo en cuenta que en sus letras criticaba la discriminación racial de la comunidad afroamericana. Su autobiografía “Lady Sings The Blues” se publicó en 1956 y su historia marcó a Janis Joplin.



Odetta
Aunque nació en Alabama, su padre murió con siete años y se fue a vivir con su madre a Los Ángeles, iniciándose en la música con trece años, dando clases de ópera. El folk, el blues y el góspel de sus canciones fueron clave en la adolescencia de Janis Joplin.



Nina Simone
Debido al color de su piel, la “Alta Sacerdotisa del Soul” fue rechazada por el Instituto Curtis de Música en Filadelfia. Eso sí, desde niña estudió para ser pianista profesional, y su formación clásica mezclada con soul y góspel la hicieron una artista inclasificable.



Aretha Franklin
Hija de un predicador y de una cantante de góspel, “La Reina del Soul” nació en Nueva York en 1942 y, en cuanto arrancó su carrera musical, se convirtió en todo un símbolo del empoderamiento de las mujeres afroamericanas. Fue la primera mujer que entró en el Salón de la Fama del Rock & Roll. Janis Joplin llegó a decir que “Billie Holiday y Aretha Franklin son tan sutiles que te derriten con sólo dos notas… Pueden no ir más lejos que de la A a la B y hacerte sentir como si te describieran el universo entero”.



Etta James
Nacida en Los Ángeles en 1938, empezó a dar clases de canto con cinco años con un profesor que la forzaba, dándole golpes en el pecho, a sacar su voz de las entrañas; cosa que le hizo desarrollar un sonido inusual para una niña de su edad. En 1960 su mezcla de R&B, soul, blues y jazz la llevó a la fama, y como Aretha Franklin, aunque seis años más tarde, en 1993, fue incluida en el Rock & Roll Hall Of Fame.

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