La magia no siempre llega a la primera: la audición más tensa de la historia de Kiss

¿Contratarías a alguien muy bueno aunque te caiga terriblemente mal?
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En 1973, Kiss buscaba guitarrista nuevo y, como era costumbre en aquella época, la banda puso un anuncio en un periódico con un mensaje muy claro: “Se busca guitarrista solista, con encanto y habilidad. Grabaremos nuevo álbum pronto. Que no nos hagan perder el tiempo, por favor”. Lo cierto es que no todo era tan bonito como lo pintaban. 

En aquel momento Kiss no se llamaba así, sino que la banda era conocida como Wicked Lester. Lo cierto es que la banda, además, acababa de ser despedida de su sello discográfico. Su anuncio, en realidad, era uno entre docenas. Muchas bandas esperaban, en aquel momento, incorporar a nuevos miembros. Sin embargo, un joven guitarrista llamado Ace Frehley llegó justo a ese trozo de papel y no otro y decidió llamar. 

Le encantaba tocar la guitarra y sabía que era bueno haciéndolo, sabía que podía dedicarse a ello. Solo necesitaba una oportunidad. Aunque la parte del álbum nuevo le hacía sospechar, no sin razón, el guitarrista decidió que había que probar suerte. Llamó al número de teléfono indicado en el periódico y, en el otro lado de la línea, apareció Paul Stanley. Ambos hablaron y cada uno le vendió su moto al otro. Frehley se describió a sí mismo como una persona “similar a Keith Richards”, mientras que Paul Stanley le siguió diciendo lo del nuevo disco. Pese a sus dudas, algo provocó que Ace fuera a las audiciones el día 3 de enero de aquel año. 

¿Te imaginas a uno de los guitarristas más icónicos de la historia de Kiss siendo llevado por su madre a una audición? Así fue aquel día. El guitarrista quería llevar su amplificador, pero no le cabía en el metro y no tenía dinero para un taxi. Tras una lata de cerveza, Ace entró al edificio donde tendría lugar el casting. 

Gene Simmons, Paul Stanley y Peter Criss aguardaban. Antes, habían audicionado a otras 50 personas, incluyendo a Bob Kukick, quien acabaría trabajando con la banda tiempo después. Lo cierto es que, en aquel momento, Bob tenía todas las papeletas para ser elegido. 

A Ace Freheley le dio igual todo esto. Sin decirle nada a nadie, llegó, se enchufó y comenzó a tocar su instrumento. Gene Simmons se enfureció y le pidió que esperase su turno. ¿Qué narices hacía un loco llegando y poniéndose a tocar sin ni siquiera saludar? Aunque le pidieron que rellenara un formulario contando cosas sobre él mismo, lo cierto es que el guitarrista pasó totalmente del tema, si le tenían que preguntar algo, que lo hicieran en persona. 

Por algún motivo, la banda lo le echó del lugar y, al final, le dejaron tocar junto a ellos. Fue memorable. La formación conectó al instante. Todos juntos tocaron el que se acabaría convirtiendo en una de las canciones memorables de Kiss, “Deuce”. Ace, por su parte, improvisaba sobre el tema. Lo cierto es que la conexión, una vez tocaron, fue instantánea. Tras 20 o 30 minutos, el guitarrista tuvo a buen seguro que lo había clavado. Tenía razón. 

Los miembros de la banda quedaron encantados y, unas semanas después, Freheley ya era parte de Kiss, sí, Kiss, porque lo de Wicked Lester ya era parte del pasado. El resto es historia. 

RockFM