Midnight Oil y los caprichos del destino: la historia del reencuentro de Rob Hirst con su hija perdida

El músico la dio en adopción cuando tenía 17 años 
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Rob Hirst, batería del legendario conjunto australiano Midnight Oil, podría ser parte una historia de película pero que, en realidad, es muy real. No todos los días, uno se reencuentra con su hija, a la que dio en adopción cuando tan solo tenía 17 años. 

Cuando Hirst se enteró de que su novia estaba embarazada, se encontraba intentando hacerse un nombre con su jovencísima banda y no tuvieron otro remedio que dar a su hija en adopción, ya que no tenían los medios económicos para cuidar a un bebé. “Fue una expreciencia muy brutal. Usualmente, se mandaba a la madre adolescente de 'vacaciones' a algún lugar y el niño se daba en adopción inmediatamente. A veces los nombres se cambiaban para proteger a los involucrados. No nos dijeron si era niño o niña. Solo nos afirmaron que podríamos seguir con nuestra vida y que nunca encontraríamos al crío”, explicó Hirst. 

Lo que Rob no sabía era que su hija, la cantante de country Jay O'Shea, llevaba años intentando buscar a sus padres biológicos. “Quería saber si había alguien ahí fuera que se pareciese a mí, que pudiera cantar, que fuera algo musical”, explica. “Sentía como si tuviera un libro del que nunca podía leer el final”, narra. 

“Cuando preguntaba por teléfono todo el mundo me contestaba muy bien, afirmando que me iban a ayudar a buscarles, pero siempre me daba de bruces contra un muro. Y así fuera durante seis o siete años”, cuenta. Así, O'Shea dejó de buscar durante varios años, centrándose en la música country, más concretamente, en el dúo musical que tiene con su marido, Marc. 

Sin embargo, en 2010 todo cambió cuando le llegó un correo en el que se decía que su madre biológica quería contactar con ella. “Recuerdo pegar un salto de la cama y no creer lo que veían mis ojos. Sabía que era real. Lo sentía”, continúa contando. “Me contó mi historia y me reí, tenía mucho sentido”. 

Y es que resulta que el bajista de Midnight Oil, Bones, era un amigo cercano de ella y que, de hecho, justo aquella noche, habían quedado para cenar. “Era como la Dama y el Vagabundo. Sabía que iba a ser extraño”, bromea. “Se lo dijimos y, junto en ese momento, sonó el teléfono. Era Rob. Recuerdo que sentí que mi mano comenzaba a temblar y cogí el teléfono de la mano de Bones. Me sentí como una niña pequeña”. 

“Hola, ¿cómo estás cariño?”, le dijo Rob a la cantante. Y ese fue el emocionante final de la historia. ¿O no? Ahora, 10 años después de aquello, ambos se han montado un dúo musical y, este mes, publicarán un nuevo álbum llamado 'The Lost and the Found'

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