ROCKUMENTALES

“La mugre y la furia” de los Sex Pistols

Mucha gente ha contado la historia de los británicos, pero sólo Julian Temple lo ha hecho dos veces. La última, con ‘The Filth And The Fury’.
Imagen de la portada de ‘The Filth And The Fury’.

 

RockFM

Locutor RockFM

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El 14 de enero de 1978, el Winterland Ballroom de San Francisco acogía la última fecha de la gira de los Sex Pistols en Estados Unidos. Su última canción fue una versión de los Stooges: “No Fun”. Al final de la misma, Johnny Rotten se dirigió al público haciendo la siguiente pregunta: “¿Habéis sentido alguna vez que os han estafado?”. Dos años más tarde, llegaba a los cines ingleses ‘La Gran Estafa del Rock’n’Roll’; el falso documental en el que el Malcolm McLaren afirmaba haber usado a la banda para hacerla triunfar, reclamando luego su trozo del pastel. El creador de aquel ‘mockumentary’ fue Julian Temple. Veinte años después contó la historia de los Sex Pistols desde la perspectiva de sus miembros y, veinte años después de su estreno, recordamos esa nueva visión.

Fruto de la ¿casualidad?
Londres. Mediados de los setenta. Una banda llamada The Strand y a veces también The Swankers utiliza instrumentos robados en sus conciertos. Su cantante era Steve Jones y su batería, Paul Cook; dos chavales de clase obrera, clientes asiduos de una tienda de ropa del barrio de Chelsea llamada “Too Fast To Live, Too Young To Die”, aunque cuando abrió en 1971 se llamó “Let It Rock” al calor de la moda rocker. Su dueño era Malcolm McLaren, pero realmente fue su dependienta Jordan a la que todos los historiadores le atribuyen el haberse inventado para sí misma y casi sin querer para todo el planeta la estereotípica imagen del punk. El establecimiento focalizó a muchos miembros de la escena y entre ellos estaba un tal Sid Vicious.

Una banda “anti todo”
La segunda mitad de los setenta supuso el levantamiento de la clase obrera en el Reino Unido, después de que ni el Partido Laborista cumpliera sus promesas de posguerra. La llegada de Margaret Thatcher a Downing Street estaba a punto de caramelo y las calles eran un polvorín, con continuas protestas que acababan en batallas campales entre los manifestantes y la policía. Y así, entre bombas de humo y gases lacrimógenos, llegaron los Sex Pistols lanzando exabruptos contra todo lo que aborrecían: la reina, los medios de comunicación, un Estado que les había olvidado y una sociedad que parecía que les odiaba. Su nihilismo y su “no future” se hicieron universales, aunque Julian Temple se centra mucho más en cómo vivieron aquel estallido los miembros del grupo en el que fue su segundo documental sobre la formación tomando como título una publicación del periódico sensacionalista The Daily Mirror, con fecha del 2 de diciembre de 1976.

Otra versión de los hechos
Frente a ‘La Gran Estafa del Rock’n’Roll’, en ‘The Filth And The Fury’ son los miembros de los Sex Pistols los que cuentan la historia del grupo en primera persona, aunque lo que se vea en sus entrevistas sea únicamente sus siluetas. Sin contar con Sid Vicious como una especie de reclamo promocional, para ellos su música era la más honesta que se había hecho en el Reino Unido desde hacía años: música de tres acordes, de músicos que no eran músicos, que escupían metafórica y literalmente contra todo. 

En su día se hablaba de ‘The Filth And The Fury’ como una “oportunidad” para que los miembros supervivientes de los Sex Pistols narraran su éxito y su decadencia, como el fruto de un contexto convulso en el Reino Unido, y no como una especie de producto de marketing prefabricado por el listillo de Malcolm McLaren con fecha de caducidad.

Mi recomendación es que veas sin prejuicios los dos documentales de Julian Temple (el falso y el supuestamente verdadero) y que luego saques tus propias conclusiones.

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