"Paint it Black" de The Rolling Stones: el réquiem más brutal de la historia del siglo XX

Nunca un tema tan manido como la pérdida se interpretó tan magistralmente, dentro del rock, como en "Paint it Black"
"Paint it Black" de The Rolling Stones: el réquiem más brutal de la historia del siglo XX

 

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Un 13 de mayo de 1966, The Rolling Stones publicaron una maravilla titulada "Paint It Black", uno de los temas más sonados de su historia, que destila rabia y frustración por todos sus poros y que, a lo largo de varias generaciones, se ha convertido en una de las canciones más representativas de un estado mental como es la tristeza como consecuencia de la pérdida. Todos pasamos momentos malos y todos perdemos a gente o incluso cosas que antes nos hacían felices. Da igual que sea un trabajo o, incluso en estos días, la libertad de pasear a nuestras anchas. No hay nadie que, en algún momento, no lo vea todo negro. 

Sobre esto, Mick Jagger, vocalista de los Stones, dijo algo de lo más interesante en su momento, cuando se le preguntó por qué escribió una canción que, a fin de cuentas hablaba sobre la muerte: "No lo sé. Se ha hecho antes. No es una temática original lo mires por donde lo mires. Todo depende de cómo lo hagas". Esta es, precisamente, la clave. La muerte es un elemento que está presente en nuestra vida desde que el mundo es mundo. La música la ha acompañado desde los primeros cánticos rituales para despedir a los muertos, pasando por las piezas musicales conocidas como réquiems o la "Danza de la Muerte" o "Danza Macabra". Esta última era un género artístico que comenzó en la Edad Media y que alababa esta parte de la vida como un elemento que nos igualaba a todos: igual que moría el campesino también moría el rey, la muerte era indifierente a los estamentos.

A día de hoy, bandas como Iron Maiden o los suecos Ghost han hecho sus propios homenajes de la anteriormente mecionada corriente musical. Y es que, a fin de cuentas y aunque pueda resultar una ironía, hay obras bellísimas dedicadas a la muerte y cada una de ellas, dependiendo de dónde venga, refleja, de alguna manea, como cada cultura se enfrenta a esta parte de la vida. 

¿Qué hace, entonces, que "Paint It Black" no fuera una canción del montón? Como todo en la vida, que el tema te guste o no es algo completamente subjetivo, pero no cabe duda de que la potencia que tiene el tema es uno de los elementos que la ha convertido en un himno tan popular. La instrumentación, para empezar, tiene elementos añadidos, los sitares, que son típicos de Pakistan y la India. Fue el difunto Brian Jones el que se encargó de tocar este instrumento durante la grabación del tema, pero la idea de usarlo no llegó por casualidad.

"Estuvimos en Fiji durante tres días. Hacen sitares y toda clase de instruementos indios con melones, calabazas o cualquier cosa que pillen. Son muy frágiles y tienes que tener mucho cuidado cuando los tocas. Nos quedamos con unos cuantos y pensamos en utilizarlos en el estudio de grabación, encajaban perfectamente con el sonido de 'Paint It Black'. Intentamos usar una guitarra, pero no podíamos conseguir los mismos "bendings" con ella", explicó Keith Richards en su momento. Es precisamente este sonido, éxotico y misterioso, el que imbuye una atmósfera oscura a la canción y la hace tan especial. Tan solo aunos años antes, The Beatles ya habían utilizado el mismo instrumento en "Norwegian Wood (This Bird Has Flown)"

El ritmo del tema, originalmente, iba a ser mucho más lento, al estilo de un tema de soul. Sin embargo, Bill Wyman, bajista de la banda hasta 1993, comenzó a improvisar al teclado, haciendo de la canción un guiño a la música que sonaba en las bodas judías. En aquel momento, la banda se dio cuenta de que el tema funcionaba mucho mejor. Eric Easton, uno de los mánagers de la banda y Charlie Watts comenzaron a improvisar junto a él, acelerando el ritmo, buscando un patrón similar al de las danzas de Oriente Medio. Este ritmo contribuye a esa atmósfera oscura y exótica que hemos mencionado antes. 

Sin embargo, esa velocidad casi "festiva" contrasta con la tonalidad menor del tema y, por supuesto, con su letra:

"I see a line of cars and they're all painted black
With flowers and my love, both never to come back
I see people turn their heads and quickly look away
Like a new born baby, it just happens every day"
 

Casi como en un ritual mortuorio, Mick Jagger canta a la tristeza, a la desesperanza, pero también a la naturaleza de la muerte, que sucede cada día, al igual que "nacen bebés". La letra es cruda, bestial y oscura, recoge la tristeza de la pérdida e incluso la esperanza de volver a ver a la persona amada, como dice la canción, "cuando miras con atención al sol que se pone". ¿Se refiere Jagger al atardecer de la vida? ¿Quizás al mundo onírico? Es imposible saberlo, puesto que, al final, la interpretación que le des a la canción es tuya, única y personal. Sin embago, lo que está claro, es que, pese a ser un tema manido, "Paint It Black" funciona porque es una brutal alegoría de cómo se vive la tristeza ante la muerte, tan inevitable y terrible como necesaria. 

RockFM