Policía, sobredosis y disturbios: el desastre del primer concierto de Rush en Estados Unidos

Pese a que se acabaron convirtiendo en una banda de renombre, los comienzos de Rush en América fueron desastrosos
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¿Cómo puede acabar un concierto dejando a un promotor en bancarrota, enfurenciendo a la policía y llegando a provocar que se cambie la ley? Si, para colmo, hablamos de un show de debut de una banda, lo cierto es que resulta impensable. Sin embargo, sucedió un 18 de mayo de 1974

Un mini-festival de 12 horas de duración se comenzó a promocionar en la localidad de Lansing Mich, durante aquel año. Lo que se había planeado era un pequeño tributo a Woodstock, con unas 30.000 personas planeadas para acudir. El artista conocido como Dr. John sería cabeza de cartel y, se cuenta, había planes para que los shows de grabasen en vídeo. 

En la parte baja del cartel, unos jóvenes Rush estaban planeados para participar. La banda canadiense de rock progresivo debutaría en Estados Unidos en un gran evento. Y, entonces, comenzó a llover, la audiencia comenzó a drogarse hasta la sobredosis y Dr. John, por su parte, nunca llegó a aparecer. 

Y es que el músico pidió, a última hora, cosas como que le llevaran hasta el recinto en helicóptero, demandas que los promotores del show no podían cumplir y, por lo tanto, el artista acabó por no hacer acto de presencia. Sin embargo, el show tenía que continuar y el cartel aún tenía mucho que ofrecer. Los New York Dolls, una joven banda por aquel entonces, una banda tributo a The Beatles, llamada The Cosmic Beam Experience y, por supuesto, Rush, estaban programados para aparecer. 

La audiencia, pese a todo, no estaba contenta y lo hizo saber tirando botellas de cerveza al escenario. Todo comenzaba a escaparse de las manos de los promotores. Para colmo, un menor de edad sufrió una sobredosis de PCP, un tranquilizante que se utilizaba en el tratamiento de caballos. La cosa comenzaba a ser preocupante. 

Y así, le llegó el turno a Rush, que todavía no contaba con Neil Peart en su formación, estando la batería ocupada por John Rusey. Nadie conocía, todavía, a los canadienses, la radio americana nunca les había hecho sonar y, por eso, pese a llevar años juntos, los miembros de la banda nunca habían salido de Canadá para tocar. Para la formación, este era el momento de dejar a todo el mundo con la boca abierta. 

A día de hoy, nadie recuerda aquel concierto. No hay nada grabado en vídeo, nadie se sabía las canciones y el setlist lleva años desaparecido. Hay quien dice que fue muy ruidoso, otros afirman haber visto a unos chavales con pelo largo en el escenario, pero nada más. Esta primera incursión fue un fracaso, pero la llegada de un nuevo batería pondría, con el tiempo a la banda donde se merecía.  

Sin embargo, las consecuencias del evento fueron más allá de la anecdótica actuación de Rush. Los ciudadanos del pequeño lugar donde se celebró el festival ya estaban enfadados antes de que comenzase, así que llegaron a realizar una reunión para prevenir toda clase de riesgos antes de que la música comenzara. No sirvió para mucho. 

La policía local, por su parte, intentaba tranquilizar a la gente del lugar, afirmando que no habría una asistencia masiva al festival. Era verdad, no la hubo. De las 30.000 personas que se planeaba que fuesen solo acudieron entre 1300 y 2000. Pese a eso, los disturbios generados causaron que se tuvieran que cambiar las leyes locales para regular todos los eventos al aire libre incluyendo pero sin limitarse a “festivales de música, festivales de rock, festivales de la paz y reuniones similares”. 

El promotor del evento acabó en bancarrota y el lugar donde tuvo lugar cerraría sus puertas en 1993, tras una redada policial en la que se encontraron drogas. Quizás lo único bueno que pasó allí, aunque nadie lo recuerde, fue una actuación de unos jóvenes canadienses que un día llegarían a tocar las estrellas. 

RockFM