¿Por qué Joe Strummer (The Clash) desapareció sin dejar rastro durante tres semanas?

Junto cuando The Clash iba a publicar 'Combat Rock', Joe Strummer desapareció durante tres semanas
¿Por qué Joe Strummer (The Clash) desapareció sin dejar rastro durante tres semanas?

 

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Nos encontramos en el año 1982, The Clash está a punto de publicar 'Combat Rock', el álbum más grande de su carrera. Aunque la banda se las prometía muy felices, no contaban con un último contratiempo que acabó convirtiéndose en un verdadero susto y en un verdadero problema. Como por arte de magia, Joe Strummer desapareció durante tres semanas. 

Aunque en un princpio todo indicaba que el músico estaba realizando algún tipo de estrategia publicitaria, ese no fue el caso. El músico no estaba en ninguna parte, todo el mundo estaba preocupado y, para colmo, había varios conciertos a punto de tener que cancelarse, puesto que, sin el conjunto completo, The Clash no podía actuar. A Mick Jones, por su parte, esto no le hacía ninguna gracia. Si ambos ya no se llevaban bien, el hecho de que, justo cuando estaban en su momento de gloria, Strummer le hiciera aquello a la banda, no iba a ayudar a mejorar su relación. 

No en vano, The Clash se habia convertido en una de las bandas más importantes del momento. Sus tres primeros discos habían conseguido inspirar a toda una generación de rebeldes, siendo 'London Calling' la guinda del pastel. Los ingleses eran ya estrellas del rock con todas -o, siendo ellos, con ninguna- las de la ley. 

La banda era de lo más autodestructiva, como lo solían ser todas las estrellas del rock. Grababan lo que querían, despidieron a su equipo de managemente y, justo antes de coronarse con su disco más popular, su frontman iba a desaparecer durante casi un mes. No cabe duda de que, como suele pasar cuando un grupo tiene mucho éxito, la lucha de egos estaba omnipresente y, encima, cada vez se llevaban peor. En cuanto vio que tenía una oportunidad, Strummer decidió que era el momento de escapar de todo aquello, al menos durante un tiempo y un 21 de abril de 1982, se esfumó. Aunque hoy en día todo se podría haber arreglado con una llamada, un mensaje o incluso cotilleando sus publicaciones en redes sociales, en aquel entonces, si querías desparecer, lo tenías mucho más fácil. 

¿Qué fue lo que pasó? Si la banda tenía su nuevo disco listo, si todo iba bien más allá de las peleas entre los miembros de la banda, si nada grave le había pasado al músico, ¿por qué desaparecer sin más? La respuesta es bastante incoherente. Resulta que, como hemos mencionado un poco más arriba, The Clash preparaba un tour por Escocia poco antes de estrenar su nuevo disco. Aparentemente, las entradas no se estaban vendiendo demasiado bien, posiblemente porque el grupo había despedido a su equipo de management, la gente que tenía que haberse encargado de promocionar el evento. Sin embargo, había otro tipo, un "empresario del punk" que ahora les estaba llevando: su nombre era Bernie Rhodes. 

Aunque Strummer no estaba precisamente preocupado por el ritmo de la venta de entradas (al final The Clash conseguía colocar muchos de sus boletos el mismo día del show), parece que Rhodes sí. De hecho, el errático manager pareció entrar en pánico y decidió que era una buena idea decirle al músico que tenía que desaparecer sin dejar restro. Strummer, nihilista como él solo, lo hico de muy buena gana. 

"Salí cagando leches a París porque Bernie Rhodes me lo pidió", explicó Strummer años después en una entrevista con Uncut. "Se debió olvidar de que teníamos un montón de gente entrando. Eso es algo que siempre hemos tenido. Gente entrado se refiere a personas que no compran tickets para tus conciertos con antelación. Puede que no vendas muchas entradas anticipadas. Pero con la gente que va en el mismo día puedes hacer un sold out fácilmente. Ese es el público al que queremos". 

"Teníamos un show en Inverness que no había vendido todas las entradas, pero podíamos haberlo llenado fácilmente. Entró en pánico y dijo: 'Alguien tiene que romperse el brazo o algo, tendrás que desaparecer'. A mí me apetecía desaparecer de todas formas. Se suponía que le iba a llamar, pero, una vez allí, pensé que aquello tenía que lucir bien. Así que desaparecí del todo". 

Y así, uno de los sustos más grandes de la historia del rock se convirtió en una simple y loca anécdota que, sin duda, consiguió uno de sus objetivos: generar más atención sobre la banda. 

RockFM